ALFONSO HERRÁN

Muy exigidos por el Athletic

El Barça tuvo que sacar su versión más agresiva para doblegar a un rival desconocido en el primer tiempo y con mucho orgullo en el segundo.

Alfonso Herrán
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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La especialidad de la casa de este Athletic patentado por Marcelino son las remontadas. Cinco victorias seguidas y cuatro de ellas a través de esa rectificación ponían al equipo con cara de rutina cuando se veía por debajo en el marcador. Pero este Barça no era el de la final de la Supercopa, estaba especialmente encendido, tal vez por la ‘borrasca Messi’ y su aireado salario. O picados por el herido orgullo en La Cartuja. ¡Menuda intensidad defensiva! ¡Y cómo celebraron el gol! Un tanto que llegó tras una falta de chiste. Cosas de Mateu. Leo se fabricó la misma con la protesta.

Hasta ahí el Athletic había tenido muchos problemas en ese primer pase de seguridad a la hora de sacar el juego. Entre líneas los culés tenían mucho fútbol, especialmente a través de su líder. La zona defensiva estuvo firme, pero muy ahogada. Y no llegaron balones claros a Williams ni Raúl, que vio la quinta amarilla y se perderá el partido ante el Valencia. Lo de las remontadas suena bien para un rato. Películas épicas. Pero ese impulso no es eterno. Tarde o temprano se acaba. Hay que ajustar aún las piezas y tratar de acabar un partido sin recibir gol. Tras la decepción de los primeros 45 minutos, una segunda parte descomunal, exigiendo al Barça dar su versión más agresiva. Con Unai Simón atrapando todo, Yeray desdoblándose atrás y Yuri desafiando a las leyes posCovid, el equipo murió de pie.

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