Por esto nos gusta la Libertadores

Estábamos todos preparados para la prórroga tras un partido soporífero cuando nos despertó Breno con un cabezazo que hizo campeón a Palmeiras. Felicidades al Verdao y a su joven técnico Abel Ferreira, un semidesconocido portugués que ha demostrado que se puede triunfar sin experiencia ni currículo. Por segundo año consecutivo un entrenador europeo lleva a un equipo brasileño a ser el mejor de América. Que tomen nota los puristas que creen que Brasil sigue siendo la gran potencia del fútbol sin atender a otras escuelas.

La final fue un disparate futbolístico. Ya se sabía que ambos equipos andaban cortos de fútbol y lo demostraron con creces. Pero no importa. Tiene algo de místico el fútbol sudamericano que rodea de emoción todo lo allí acontece. Las últimas finales de su máxima competición continental han sido tremendas. La que terminó por jugarse en el Bernabéu entre Boca y River se resolvió en la prórroga entre una gran tensión. La del año pasado vivió una remontada de Flamengo ante River en el añadido del tiempo reglamentario. Y esta de Río entre Palmeiras y Santos tuvo que esperar hasta el minuto 99, cuando se habían añadido 8 en la segunda parte. Una locura que culminó con Felipe Melo levantando la copa.

Habrá jugadores que den el salto a Europa después de esto. Lucas Veríssimo lo tiene hecho con el Benfica y también habrá ofertas por Kaio Jorge, De Paula, Gabriel Menino, Soteldo... El fútbol sudamericano sigue surtiendo de buenos futbolistas al europeo. Lo que nadie imaginaba es que sería el europeo el que surtiría de entrenadores y métodos al sudamericano. Así está siendo. Jorge Jesus el año pasado y Abel Ferreira en este han alcanzado el éxito. El de Palmeiras agónico e inesperado, es así.