Leo jugó con el balón de los Reyes Magos
No era un buen día para el estreno de Marcelino tras dos sesiones y tampoco puede sacarse una lectura definitiva del nuevo proyecto.


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El 2-3 no refleja lo que pasó en el estreno de Marcelino como entrenador rojiblanco. Messi se puso el traje y la capa de Messi en tal vez su última función por la verde pradera de San Mamés. El Athletic no es un rival más para él. Ha sido la diana de su genialidad en partidos importantes, como las tres finales de Copa o la Supercopa que perdió. Se le veía retozón. Como si los Reyes Magos le hubiesen dejado en la mesilla el balón con el que se jugó ayer y se pusiera a toquetearlo como un niño más. El libreto de Marcelino escribió sus primeras páginas: todo se hace rápido y las dos primeras líneas del 4-4-2 están juntitas, hay predisposición por recuperar y correr. Los inicios de ambos tiempos fueron chispeantes.
No era un buen día para un estreno tras dos sesiones y tampoco puede sacarse una lectura definitiva del nuevo proyecto. Las piezas tienen que ir encajando y dos errores clamorosos de Simón impiden ver nítido el bosque. No en vano Marcelino llevaba una victoria en 22 partidos ante el Barça. Eso sí, su único triunfo valió por un título, con el Valencia. Cambió pocas piezas con respecto a Garitano (Raúl por Berenguer), pero la estructura difiere mucho. Sigue confiando en medio de un Vesga que va a renovar por tres años y el chaval Vencedor. Ahora asoman Atlético y, en la Supercopa, Real Madrid. Para salir por puerta grande o seguir en la tarea.





