Asensio empieza a remontar

Sin alardes y sin fisuras, el Real Madrid añadió los tres puntos que necesitaba para seguir la marcha imperial del Atlético. Es una Liga entre dos, con la única novedad de los protagonistas. Solía ser el Barça, pero a veces cuesta casi verle entre los cuatro primeros del campeonato. El Madrid dio la impresión de abandonar pronto la Liga, con aquellas derrotas en Valdebebas frente al Cádiz y el Alavés. No ha sido así. Reparó algo del castigo en Elche con una victoria fácil, de equipo solvente, más engrasado para ganar que para brillar. Velocidad de crucero, se llama a esta figura.

Atrás dejó las concesiones defensivas que tanto le han perjudicado. Courtois sólo se estiró para atajar el mano a mano con Iago Aspas recién comenzado el encuentro. Tapó, pero no detuvo la vaselina del magnífico delantero del Celta, quizá el jugador más vital para un equipo de la Liga, con la posible excepción de Messi. El Celta, que ha adquirido con Coudet la confianza perdida en los últimos años, depende de Aspas hasta un grado ilimitado. O el equipo le encuentra, o el peligro del Celta se disipa.

El Celta no encontró a Aspas y convirtió su caligrafía en un ejercicio soso, irrelevante. La lesión de su estrella terminó por cerrar el partido. Un minuto después, Asensio marcó el segundo gol del Madrid. Se acabó una película sin emoción, un trabajo profesional del Real Madrid, que no se sintió amenazado en ningún momento. Prescindió de la pelota más de lo habitual, se compactó y no permitió ocasiones de gol, ni nada que lo pareciera.

El remate de Asensio en el segundo gol del Madrid, con el que el equipo de Zidane certificó su cómoda victoria contra el Celta.

La noticia estuvo en los goleadores: Lucas Vázquez y Asensio, sometidos a la crítica hasta hace bien poco. Zidane necesita que se anime la plantilla. Ha confiado en una rotación básica y la apuesta ha funcionado, salvó el patinazo en Elche. El técnico es consciente de la densidad del calendario y sus consecuencias. La lesión de Rodrygo fue un aviso. Sin suplentes de garantías, y en el comienzo de la Liga no lo eran, el Madrid terminará con la lengua fuera.

Lucas Vázquez se añadió hace dos meses al grupo de combate y no lo ha abandonado. Juega todos los partidos. Lo merece. Un problema menos para Zidane a estas alturas de la temporada. Asensio pertenecía al lote de sospechosos. Recibía críticas y parecía desanimado, a pesar del empeño de Zidane en concederle minutos. Salvo su gran actuación en Moenchengladbach, Asensio jugaba con la tensión baja. No recordaba al jugador que impresionó en sus dos primeras temporadas en el Real Madrid.

Todavía está lejos de alcanzar el potencial que se le presume. Cada vez, sin embargo, se acerca más a la idea que se le tiene como jugador. Está claro que se encuentra más cómodo en la izquierda que en la derecha, donde sufría con su perfil. No le sacaba partido al tiro con la derecha y rara vez se proyectaba con verticalidad. Se había vuelto previsible. Situado en la izquierda, Asensio ha cambiado en los últimos encuentros. Para empezar, amenaza de verdad, diferencia sustancial con su discreta versión anterior.

Aprovechó potencia en la carrera y su extraordinaria calidad como pasador, que no es lo mismo que centrador, para conectar con el extremo del otro lado, Lucas Vázquez, en el primer gol del partido. La jugada se produjo inmediatamente después de que Nacho evitara el gol de Aspas. En medio minuto, el Madrid arregló todos los problemas. El resto fue una autopista lisa, sin curvas, con una velocidad correcta, el segundo gol con idénticos protagonistas y sin extralimitarse en ningún momento. No lo necesitó.