La lotería de los niños

El Villarreal cierra este maldito 2020 con una sensación de que no ha sido un mal año, aunque lo haya acabado con derrota ante el Sevilla. En lo deportivo, el Submarino ha regresado a la zona noble de la clasificación con fuerza, algo que parecía complicado. En lo económico, ha evidenciado la salud que otros equipos parece que no tienen. Este Villarreal es un equipo mejor, más fuerte, con grandes jugadores y que además suma un cambio radical en su banquillo. La llegada de Unai Emery a La Cerámica en este año ha significado un paso más para el club, que cuenta con un técnico de peso al frente de un banquillo con prestigio.

Pero si hay algo que en este 2020 ha quedado claro, es que al Villarreal le ha tocado la lotería de los niños. Y no por fortuna, más bien por esfuerzo, dedicación e inversión. Desde que Roig llegó dejó claro que el futuro del Villarreal pasaba por tener un equipo hecho con gente criada en la casa. Sacar jóvenes valores permitiría invertir más en grandes jugadores, lo que equilibraría el equipo y el presupuesto. Así, con lo que no gastas en Mario, Trigueros, Pau, Chukwueze, Niño, Baena o Pino, lo inviertes en Parejo, Albiol, Iborra o Alcácer. Solo así pueden salir las cuentas, esas que al Villarreal por ahora parece que le salen.