La F1 solo puede ir a mejor

Cerrojazo a la temporada 2020 de la Fórmula 1. Lo primero por lo que congratularse, como en tantos otros deportes, es porque su disputa haya sido posible. En el año de la pandemia sacar adelante un campeonato tan complejo es meritorio y valioso, independientemente de que en lo deportivo haya sido más de lo mismo: abrumador dominio de los Mercedes y sobre todo de su piloto estrella, un Lewis Hamilton que ya es leyenda con su séptimo título. Para Carlos Sainz, el representante español en los grandes premios, ha sido una campaña solvente aunque pudo aspirar a más si el infortunio y el desacierto de McLaren hubieran afectado menos a sus resultados. Lo importante es que puede despedirse de Woking con la satisfacción del deber cumplido y siendo muy optimista para lo que viene.

Y es que el próximo Mundial se presenta mucho más interesante por varios motivos. El más deseable es que las carreras puedan disputarse con normalidad, supondrá que la pesadilla del coronavirus va quedando poco a poco atrás para todos, no sólo para los deportistas. Al margen de esta prioridad, otros dos argumentos para la ilusión. Sainz vestirá de rojo, recala en Ferrari con todo lo que eso representa, las posibilidades que se abren y las ilusiones que genera incorporarse a uno de los nombres míticos de este deporte. Y por si fuera poco, vuelve Fernando Alonso, más motivado que nunca, en una escudería Alpine Renault sin ambiciones de victoria, pero con mucho que aportar a la Fórmula 1. Y el duelo entre ellos, sin duda alguna, promete ser apasionante. Así que toca empezar la cuenta atrás hasta el 21 de marzo, fecha del primer gran premio en Australia del nuevo curso.