Fuera de cobertura

Vaya desastre. Mira que no escarmiento con este equipo. Parece todo un caos y nos ridiculizan el Shakhtar y el Cádiz, pero llegamos al Camp Nou, ganamos con grandeza al Barça y me vengo arriba. Después volvemos a las andadas, pero vencemos en San Siro al Inter y otra vez que me pongo en plan palomo buchón. Pero entre el Alavés y el Shakhtar, el proletariado del fútbol español y europeo alejado de los petrodólares, y nos tumban en la lona con un par de derechazos al mentón (y en el equipo ucraniano hay uno que se llama Taison...). La cruda realidad es que estamos tiritando, sufriendo pesadillas con el fantasma de la Europa League de fondo y cada vez más desencantados, más hastiados, menos ilusionados, más tristes... En los últimos cinco partidos el frustrante proyecto de Zidane ha perdido en Mestalla (4-1), ante el Alavés (1-2) y en Kiev (2-0), además de empatar en Vila-real (1-1) y derrotar al Inter en Milán (0-2). Una sola victoria, un empate y tres derrotas. Cifras propias de un equipo del montón, de un equipo sin expectativas ni perspectivas, de un equipo sin mensaje, incapaz de seducir a una afición que está a punto de arrojar la toalla ante tanta necedad. Zidane, si seguimos así acabaremos todos en el diván.

Dos años después. Lo que cambia la vida en solo dos años y medio. Quién te ha visto y quién te ve, mi amado Real. La ironía del destino ha querido que la caricatura se haya dibujado en el mismo escenario de la Decimotercera. Aquella noche el Madrid noqueó al Liverpool de Klopp con personalidad, buen fútbol y pegada, incluyendo a Karius en el pack. Arriba estaban, junto a Benzema, un tal Cristiano Ronaldo (regalado a la Juventus por el mismo dinero que el club pagó por Jovic y Militao) y Bale, al que le bastaron 28 minutos para meter un gol histórico de chilena y otro desde 30 metros que terminó por hundir a los reds. Lo del galés no puede ser utilizado como arma crítica porque ahora es suplente también con Mourinho en el Tottenham, lo que demuestra que Zizou tenía sus razones. Pero lo de Cristiano es sangrante porque tampoco el presidente fichó a un relevo que ofreciese un mínimo de garantías ante la portería rival. La sensación es que el Madrid en ataque está tuerto, sin nadie capaz de amedrentar a las zagas rivales. El joven Anatoli Trubin solo tuvo que hacer un paradón en 95 minutos (a Asensio). Así no se puede ir por Europa. Duro de asumir.

El Aguanís de Raúl. Encima, la ceguera ante el gol ha coincidido con el 22 aniversario del famoso ‘Gol del Aguanís’ de Raúl González en Tokio, ante el Vasco de Gama. Ese Madrid tenía estrellas (Raúl, Mijatovic, Suker...), pero además tenía líderes en el campo y en el vestuario (Fernando Redondo, Hierro...). Un equipo sin liderazgo es una nave a la deriva. La ausencia de Sergio Ramos está poniendo en evidencia las carencias brutales que tenemos en esa materia. Y sigue sin renovar. ¡Qué bien!

Esperanza. Pese a este Waterloo en versión ucraniana, el Madrid todavía puede clasificarse para octavos aunque den ganas casi de renunciar para evitar un cataclismo en esa fase que se ha convertido en un muro infranqueable en las dos últimas temporadas. Aún así, habrá que darle las gracias al Inter de Conte y Lukaku, que nos ha tirado un salvavidas en pleno naufragio. Por eso hay amigos que me piden que no me rinda, como los de las peñas ‘Villa de Cedeira’ (A Coruña) y ‘El Rollo’ de Madroñera (Cáceres), así como Isidre Bartumeu, el mayor vikingo de Andorra. Os haré caso. Zidane, por favor, riega tu flor por última vez...