La revolución de Simeone y la trama de Messi

Los 14 días que han transcurrido desde los últimos compromisos de Atlético y Barcelona han alterado la composición del partido. La ausencia de Luis Suárez, también en menor medida de Herrera, pone a prueba la transformación futbolística del conjunto rojiblanco. Este Atleti asume el protagonismo —55% de posesión, siete puntos más que la temporada pasada— y no se demora en la circulación (0,8 pases por toque de balón). Pero si la necesidad de abastecer al uruguayo es la principal culpable del cambio de estilo, en palabras de Simeone, su baja ofrece la sospecha de cómo afrontará el encuentro. La cita propone la pista definitiva sobre hasta qué punto la revolución llegó para quedarse. Puede ser tentador dar un paso atrás, algo que Simeone no suele hacer al menos en los inicios de sus enfrentamientos ante el Barça, pero la defensa en campo propio del Atleti ya no es lo que era. De salida y de final, la mirada rojiblanca se debe fijar en el catálogo y estado de inspiración de João Félix.

El diseño renovador de Koeman con el doble pivote, sin ese tercer centrocampista que ha caracterizado al Barça, enlaza con el metabolismo de João Félix. Tanto en situaciones de ataque posicional, donde puede moverse entre líneas y exigir la anticipación extrema de Piqué, como sobre todo en las transiciones puede el portugués dictar su ley. No logra Koeman enmendar algunos desarreglos en la presión alta que afectan a ese doble pivote (Pjanic y De Jong hoy). Se colocan a una altura similar y la estructura queda comprometida con un simple pase vertical a la zona despejada. También cuando uno de los medios sale a la banda a apretar, nadie ocupa ese espacio. El Barça se alarga (48 metros de longitud del bloque contra el Madrid) y perjudica al balance defensivo pese al equilibrio que busca Koeman con el freno ofensivo de Sergi Roberto en la derecha. A João Félix, más con el nivel extraordinario de Koke, le toca abordar esta debilidad.

Igual que pasa con João Félix en el Atleti, los focos apuntan a Messi en el Barça. No acostumbra a dar tregua a los de Simeone, decisivo tantas veces. La presencia en el once de Dembélé, un futbolista tan complejo como impredecible, promete desahogar el carril central en beneficio del ‘10’ y de Griezmann. El extremo permanece abierto y dilatará así la zaga del Atlético. Será más complicado para Simeone atender los movimientos interiores de Messi, su colección de pases y asociaciones y sus llegadas desde atrás. Hará bien el Barça en juntarse sobre el sector izquierdo para después explorar el lado débil con Dembélé abierto como ante la Juventus. Esta idea administra las intervenciones del extremo —31 acciones con balón por las 47 de hace dos campañas— al tiempo que le convierte en un jugador más eficaz y menos tremendista. La práctica mutación de Dembélé favorece al fútbol de Messi. La necesitará el Barça ante un Atlético más proactivo que nunca. Al menos hasta ahora.

El ajuste sobre Jordi Alba

Pedri o Coutinho, juegue quien juegue, centra su posición y saca al lateral rival de zona. Jordi Alba ataca la profundidad por el carril abierto. Correa (o Llorente) no puede perder la vigilancia del lateral y Trippier debe medir bien su posicionamiento.