¿Luis Enrique, carne o pescado?

España tiene que ganar a Alemania para estar en la final de la Nations League. Al rival le vale el empate. Es una situación diabólica, porque obliga a decidir si es mejor salir al ataque y que sea lo que Dios quiera o esperar la ocasión propicia para matar el partido. ¿Carne o pescado? En eso está Luis Enrique. Escuchándole ayer en la conferencia de prensa no hay duda de que La Roja saldrá a ponerse morada, aunque si leemos la letra pequeña hay que observar que el asturiano le puso sordina a ese toque de corneta con un sutil "al ataque, pero con matice". Luego se vino arriba y dijo que mantendrá la presión en campo contrario, que buscará al rival arriba y que habrá empuje tras pérdida. Todo ok, José Luis.

Pero claro, enfrente no estará Suiza sino Alemania. O más que Alemania, que dicho así en el tópico del fútbol rememora a la máquina de Maier, Beckenbauer y Müller, la Alemania actual, la de Löw. No está mal, pero no es lo mismo un huevo que una castaña. Eso sí, el rival tiene uno de los ataques más rápidos del mundo (mala noticia para Sergio Ramos) formado por Sané, Werner y Gnabry y dos lanzadores de categoría: Goretzka y Kroos. Esto quiere decir que cuidadín con salir melena al viento, no vaya a ser que en una contra le caiga el balón a Antonio (Kroos) y nos pille con los calzones por las rodillas. Porque Sané, Werner y Gnabry no perdonan.