Blas López-Angulo

No hay triunfo sin pelear

Vuelvo a una cita que ya he usado hace algún tiempo en este mismo diario: "La historia habla -el citado era el jurista y escritor Francisco Ayala- para bien o para mal, de Julio César y de Calígula, de Napoleón y de Hitler, pero no recuerda los nombres de quienes acaso rigieron con habilidad suprema y hasta con recursos geniales alguna pequeña comunidad de escaso relieve mundial".

Se nos vende el éxito, pero con lo que debemos aprender a convivir es con el fracaso. Más cuando el vértigo deportivo y social atribuye a todo lo que no sea el primer puesto, la derrota. "El triunfo de un peleón del fútbol", libro de José Alberto López, actual entrenador del Mirandés, nos puede chocar partiendo de que no pocos duden de que lo sea entrenar a un equipo tan humilde, aun cuando ignoren que compite en la Liga pequeña del fútbol profesional.

Por tanto, me quedo con el apellido del título -peleón- antes que con un sustantivo tan devorado por el star system. Cuando además, adelanto ya, su éxito se basa en el trabajo solidario e igualitario. Algo que conjuga muy bien con las formas cooperativas imperantes del Norte. Lo mismo el grupo empresarial Mondragón que aquel legendario KAS ciclista. Se apuesta por el trabajo colectivo. Y el individual solo se entiende desde el triunfo del equipo. Team!*

Y me quedo con el apellido del autor del libro, López. Un patronímico común -que algunos ennoblecen con formas compuestas, como en el caso de mis ancestros-. Cuántos López, Gómez, Fernández, Rodriguez, Martinez... primero fracasaron como jugadores, para agarrarse a cualquier posibilidad de seguir sobre el césped, aunque fuera un metro atrás. Jugadores tan lúcidos como Bielsa, llegaron a Primera como jugadores, pero supieron ver que dando un paso atrás, encontrarían su camino más prometedor.

José López, lesionado, abandonó una carrera incierta como jugador para empezar a entrenar a uno de tantos equipos alevines, benjamines, promesas...Para eso, entre tantos López, Gómez, Fernández, Rodriguez, Martinez...hay que ubicarlo en un tablero donde algo, al menos, tenía a favor: su región, Asturias, rebosa fútbol y pasión, desde su familia a todo su paisanaje. Equidistante físicamente entre Oviedo y Gijón, tenía bártulos para pertrecharse. Su corazón comulgaba con Mareo y su escuela era su futuro. ¡Pero entre tantos! Y aquí está su pelea. Un plan B convencional, estudiar una carrera. Y un trabajo convencional en IKEA, de reponedor o ni recuerdo ya cuál, algo alimenticio que no merece sino el olvido. Entrenar prebenjamines mientras tanto pero sacando tiempo para cualquier oferta digna, como la proveniente de mi colega, Javier Paredes, asturiano, exfutbolista y ahora abogado en la capital maña. José Alberto montó en Oviedo una sucursal de la academia. Con lo que conlleva de papeleo burocrático y de trabajo organizador. Una experiencia más que ha ido alternando con otros congresos de formación que conducen hasta el parón pandémico, donde vía Zoom, los prosiguió y escribió este libro que me sirve para hacerme eco de su trabajo. Del cual personalmente tuve conocimiento cuando superando etapas arribó al filial del Sporting y lo subió de la Tercera. Recuerdan, Guardiola empezó haciendo lo mismo. Lo que en el sistema español es una hazaña y un tanto más compleja con un filial, pese a las individualidades con las que cuentan. Depende del entrenador hacer equipo. Y como le dijo el gran Griffa al loco Bielsa, el loco más cuerdo que yo conozca: "Tenés que formarte y formar pibes para que cuando llegue el momento estés listo y tengas jugadores que te respalden". Y en esas está José Alberto a orillas del Ebro. No ha podido elegir mejor casa ni mejor presidente. Alfredo de Miguel "Pastrana" es el más cabal en el loco mundo del balón ibérico. El trabajo y triunfo de ambos son espejo para todos.

*Recomiendo ver "Hoosiers: más que ídolos" en alguna de las plataformas al uso. Se trata de una película de 1986 protagonizada por Gene Hackman, que contra la fobia del crítico cinematográfico, asume con credibilidad el papel de un veterano entrenador de un humilde equipo de baloncesto.