El Madrid se impone entre las dudas

El Clásico más distraído en tiempo resucitó al Madrid y dejó tiritando al Barcelona, incapaz de aprovechar sus mejores minutos y a merced de su rival en el tramo final. Se llevó el duelo el equipo más acertado en las áreas, con más hueso y compromiso (29,8 metros de profundidad del bloque blanco) que fútbol. De dónde venía el Madrid no es poca cosa. Las concesiones de ambos contendientes depararon un duelo a campo abierto y divertido, sujeto al error o la genialidad esporádica. Cuando mejor estaba el Barcelona llegó el penalti de Ramos. Después no se pudo reenganchar al encuentro, superado por el orden e iniciativa en las transiciones del Madrid pese a Vinicius, más afinado Zidane en la toma de decisiones desde el banquillo de principio a fin. La apuesta por Asensio y Valverde alimentó la verticalidad de su equipo y descolocó al doble pivote del Barcelona, que nunca pudo leer los apoyos o caídas de Benzema que sacaban de posición a Piqué y Lenglet, ni tampoco hacer frente al gobierno de Kroos (cinco ocasiones creadas). Horrible Busquets, impreciso con balón y sin oxígeno en el repliegue, el Madrid puso en solfa a todo el sistema defensivo del Barcelona.

Desencadenados ambos, también el Barça tuvo hilo en ataque. A partir de Messi, como siempre, descifró la debilidad blanca. El argentino hizo más daño cuando pudo recibir a los lados de Casemiro, pero también generó desde posiciones más retrasadas, cercanas a Busquets y De Jong. Con Coutinho y Pedri, de menos a más, se entendió entre líneas, pero le faltó suerte o poder de resolución para acabar mejor las jugadas. Los desmarques de Jordi Alba, que solo un gran Lucas Vázquez alcanzó a controlar de forma continua, volvieron a ser el modus operandi que mayor rédito dio al Barcelona. Coutinho amagaba con el apoyo y el lateral rompía desde atrás. También Ansu como delantero llenó el área y castigó la espalda de Varane y Ramos con su velocidad e instinto para leer la jugada. El rol del canterano fue la mejor decisión de un Koeman equivocado en la dirección de campo. Los cambios llegaron tarde y despertaron la superioridad final del Madrid al vaciar la medular. Se mantuvo en pie el Madrid, sostenido por Ramos, entonado por Modric y aireado por Benzema. El Clásico confirmó la incertidumbre colectiva de los dos, venidos a menos y necesitados de una reconstrucción solvente, pero desde la victoria el crecimiento siempre es más sencillo. El Madrid respira, el Barça sigue penando.

El corte de Valverde

Los movimientos de ruptura desde atrás del uruguayo mejoraron los ataques posicionales del Madrid. Asalta el espacio, estira las líneas del Barcelona y mide la capacidad de reacción de Piqué y Lenglet. Valverde fue decisivo en el Clásico.