El Etna fue volcánico

El Etna tuvo efectos volcánicos en la clasificación del Giro después de tres días de carrera. El ecuatoriano Jonathan Caicedo se impuso en la cima siciliana. El portugués Joao Almeida se enfundó la maglia rosa con el mismo tiempo que el sudamericano gracias a las centésimas de la contrarreloj. El primer favorito, Geraint Thomas, se despidió amargamente de la general tras sufrir una caída en la neutralizada por culpa de un bidón extraviado y perder casi 13 minutos en la meta. El segundo favorito, Simon Yates, reencontró su irregularidad al descolgarse en las rampas de la subida final. Y el vasco Pello Bilbao se colocó tercero en la tabla, a 37 segundos de los dos hombres que encabezan la Corsa Rosa. Todas estas cosas sucedieron en una sola jornada. El ciclismo te da y te quita en un instante.

Estos movimientos sísmicos han dibujado un panorama diferente al que anunciaban las apuestas y, sobre todo, al que se deducía tras la crono inaugural. El Ineos y Thomas venían escocidos del Tour. El equipo, por una pésima actuación que se redujo a una etapa ganada por Kwiatkowski, abrazado a Carapaz, después del petardazo de Egan Bernal. Y el ciclista, porque tenía ganas de revancha después de haber sido excluido de una carrera donde había ganado y había sido segundo en los dos años anteriores. El todopoderoso Ineos ha sucumbido por una desgracia y algunas mentes románticas ya vislumbran a un salvador Chris Froome en la Vuelta. Si unimos la baja de López, que se cayó el primer día, a los hundimientos de Yates y Thomas, el Giro de Italia se ha quedado sin tres aspirantes en tres días. Vaya promedio. Otros gallos resisten: Nibali, Fuglsang, Majka, Kruijswijk, Kelderman, Pozzovivo, Zakarin… Habrá que ver igualmente la evolución de Bilbao, sexto en 2018, si no se le atraganta el Tour. Y también si surge algún joven, como ese Almeida que ya luce de rosa.