El camino equivocado del Madrid

Ganó el Madrid al Betis, pero se equivocará si elige esta vía hacia el éxito. El ahorro defensivo ante un rival de notable talento no es admisible en un equipo cuya actividad reciente se ha centrado en fortalecer su estructura en fases del juego en las que antes no destacaba. El Madrid empezó bien, se despistó sobradamente después y se exigió una remontada patrocinada por la negligente protección de su área del Betis. La alineación de Zidane volvió a reservar un lugar a Odegaard como enganche y buscó sitio a Jovic en el once. Ninguno de los dos estuvo bien, apocado el noruego y verde el serbio, deslizando esa sensación de delantero desubicado que le persigue desde su llegada. A Odegaard también se le debe pedir otra cosa, más si cabe cuando Zidane mima su entrada habilitándole un espacio que muchas veces no existe en el dibujo blanco. Sin embargo, al Madrid se le complicó la faena por su descompensación sin balón.

El Betis es un conjunto de gran pie, bien hilado por Pellegrini y sus falsos extremos.  Pocos pueden presumir de su calidad ofensiva en la competición. El técnico chileno se empeñó en asaltar los vacíos a los lados de Casemiro con Canales, Fekir y Joaquín. Y lo logró durante el primer tiempo. El Madrid no encendió la presión, se hizo demasiado largo y vagueó en el repliegue y las coberturas. Guido y William Carvalho jugaron a placer y se asociaron limpiamente con el tridente creativo. En el interior el Betis tuvo un pasillo por el que percutir siempre para mover hacia fuera luego y acabar por dentro finalmente. Valverde y Kroos perdieron su espalda, Odegaard no ayudó y Carvajal y Mendy se vieron solos en los costados. No le alcanzó al Betis por su desatino en las transiciones defensivas y su mal juicio en área propia, visibilizado en ambos casos en Bartra y Álex Moreno. El Madrid, que en ataque parece muchas veces que empieza y acaba en Benzema, tuvo la energía y el poder de insisitencia para reaccionar y agujerear más el chaleco verdiblanco. Valverde dio profundidad, Isco intervino más y mejor que Odegaard y los laterales llegaron con mayor asiduidad al último tercio del campo. Con estos mimbres le fue suficiente al Madrid, que aplacó al menos por un día el debate del gol. Pero dejó una incertidumbre como bloque defensivo que no se le recordaba. Nadie está exento del peligro de acomodarse.

Tiempo y espacio

Kroos salta tarde a la presión sobre Guido y Canales puede recibir liberado al lado izquierdo de Casemiro. Ramos intenta anticipar, pero no lo hace y Joaquín rompe en vertical para generar la ocasión de Fekir.