Punto… final

A descansar, campeones. Se lo han ganado. Zidane es un hombre honesto y quiso que el equipo compitiera hasta el último día aunque en juego solo estuviera el orgullo competitivo del campeón. El Leganés se jugaba la vida en Butarque y se notó, pero el Madrid plantó cara al partido y sacó casi todo su arsenal al campo (descansaron Courtois, Carvajal, Varane, Modric y Hazard, que nos harán falta ante el City). Y hubo minutos para Areola y Nacho, por lo que la totalidad de la plantilla ha participado en esta miniliga que tan buen recuerdo ha dejado al madridismo militante. Nos vamos a relajar el cuerpo y la mente con 31 puntos de 33 posibles, aventajando al Barça en cinco (87-82). Como arrancamos dos abajo, significa que le hemos metido a los azulgrana siete puntos en estos 11 partidos. Una pasada digna de un merecido y justo CAMPEÓN.

Regularidad. Estos once partidos dibujaron la ruta de la 34 y se resolvieron así: 3-1 al Eibar, 3-0 al Valencia, 1-2 con la Real en Anoeta, 2-0 al Mallorca, 0-1 con el Espanyol en Cornellà, 1-0 al Getafe, 0-1 al Athletic en San Mamés, 2-0 al Alavés, 1-2 al Granada en Los Cármenes, 3-1 al Villarreal y 2-2 en Butarque con el Leganés. Un total de 21 goles a favor y sólo 6 en contra. Números dignos de un equipo que siempre creyó a las órdenes del mago Zinedine.

SR100. Sergio Ramos ha sido el MVP de la pospandemia. En vez de pedir permiso a Zidane para librarse de esta última cita en Butarque en la que el Madrid solo se jugaba el fair play, el capitán de acero pidió estar con la tropa de los campeones hasta el último aliento. Y, ya que estábamos, Sergio puso su cabeza insaciable para rubricar su gol número 100 en clubes (97 con el Madrid y 3 con el Sevilla). Y llega a los 11 en esta Liga inolvidable, una barbaridad para un defensa. En el Madrid no ocurría nada igual desde los 13 que marcó el legendario Pirri en la Liga de 1976 y los 11 que logró en 1977. Pirri y Ramos son almas gemelas. Historia viva del Real Madrid. Dos corazones blancos.

Grande, Aguirre. Enorme el Vasco Aguirre. Me duele el descenso de los pepineros no sólo por mis buenos amigos del Lega (no olviden que de aquí es Carvajal), sino por lo injusto que ha sido el fútbol con el entrenador mexicano. Un tipo con raza, conocimiento y personalidad. Hizo creer a sus jugadores en el milagro y le ha faltado muy poquito para obrar el milagro. El arreón de los últimos veinte minutos nos tuvo a todos en vilo, tantos a los fieles del Lega como a los celestes del Celta. Javier, vayas donde vayas, te llevas el respeto del fútbol español. Una vez más.

El penalti. En otros tiempos nunca diría que es penalti la acción de Jovic porque primero toca en un jugador del Leganés. Pero con la nueva normativa de este año (la cambian cada dos por tres), cualquier mano dentro del área se suele sancionar. Vamos que si le señalan penalti al serbio hubiese sido asumible. Pero que nadie diga nada del Madrid y del VAR, porque les recuerdo que a los blancos no les iba nada en el asunto. Las teorías conspiranoicas carecen de base. Hasta el propio Messi lo reconoció el otro día. "La verdad os hará libres", como dijo Jesucristo a los que no tenían fe en él.

Afición feliz. Esta maravillosa 1ª Liga del Coronavirus, como la bautizó acertadamente Sergio Ramos, ha contado con el apoyo implícito de toda la afición, que se ha dejado las uñas detrás de las pantallas de televisión. Y las peñas han dado una lección de civismo en la celebración del título. Entre esos héroes anónimos está mi amigo Miguelito Fernández y su maravillosa madre. Una familia blanca como la leche entera. Por gente así el Madrid siempre será eterno.