Álvaro García Nieto

Y lo majos que son cuando empiezan

Quisiera dedicar un artículo a los Víctor Gómez, Campuzano, Melamed y Pol Lozano antes de que sea demasiado tarde. La temporada pasada se acuñó la filosofía del Darderismo, explotó Melendo y empezó a brotar Pedrosa. Ahora, según muchos, lo primero es un concepto caducado y lo otro, dos futbolistas que a saber si valen para Segunda. Y, la verdad, no encuentro pruebas en contra. Tampoco a favor. Para Iñaki Uriarte “hay un momento absurdo en la vida: cuando te das cuenta de que todos los grandes de este mundo son más jóvenes que tú”. Puede que haya llegado ese día.

El Espanyol está tan huérfano de ídolos que cualquier canterano parece valer para prevalecer. Total, luego no cuesta nada tirarlo a la basura y si sale bien uno siempre podrá decir que él fue el primero en ponérselo de foto de perfil en Twitter y llamarse, no sé, Melamedismo. Hoy te adoro, mañana ya veré. Da igual el proceso. En Segunda imagino que las prisas aprietan y se querrá subir a la primera tirando de juventud y de entrenadores cuyo currículum sea haber amado mucho al club. Algo complicado pero que si se consigue da para película. Y si no, también a la hoguera y vuelta a empezar hasta que ya no quede nadie.

Anoche vi Locke. Tom Hardy derrama la primera lágrima cuando escucha a su hijo pequeño narrar el segundo gol de Caldwell, tremendo paquete menos ese día. Por primera vez durante todo el trayecto en coche se interesa por el fútbol. Hardy conduce en una dirección, consciente de que puede perderlo todo a cambio de no sabe bien qué, excepto arreglar un error haciendo lo correcto.

Por el partido contra el Real Madrid se puede deducir que Rufete rodará a los jóvenes, quizá para que vayan conociendo lo que es competir bajo el foco y sufrir. Hace bien. Ellos harán bien en no confiarse, que aquí se muerde hasta al más simpático. Yo no me emociono con nada (sólo faltaría) porque aún me veo el año que viene celebrando incrédulo un gol de Víctor Sánchez a lo Caldwell sin esperar mucho más, porque tal vez no haya nada más.