Segunda unidad, buena oportunidad

De un tiempo a esta parte se llama segunda unidad a los que antes eran conocidos como el grupo de suplentes en cualquier equipo, pero las expresiones militares siempre han tenido una cabida fácil en el fútbol. El dinero, la ampliación de competiciones y la densidad del calendario han convertido al banquillo en una parte fundamental de los equipos, para atacar los títulos o para mantenerse en la categoría. Disponer de una gran plantilla no asegura el éxito, pero ayuda mucho. Es lo que anima al madridismo en la reanudación de la Liga.

El Real Madrid regresa con todos sus futbolistas, Hazard y Asensio incluidos. Se añaden a una plantilla que se divide por jerarquía —la mayoría de los titulares han participado en las últimas victorias de la Copa de Europa— y por edad. El Madrid suele jugar con alineaciones que rozan una edad media cercana a los 30 años. Sergio Ramos, Marcelo, Modric, Kroos y Benzema han superado esa frontera. Gareth Bale, también, aunque es difícil saber si el galés es titular, suplente o ninguna de las dos cosas. A esta nómina se agregará Hazard, que cumplirá 30 años el próximo enero.

La segunda unidad está integrada por un grupo de jóvenes más que prometedores, muchos de ellos internacionales en selecciones de gran prestigio. El problema, como casi siempre, es saber si están hechos para el Real Madrid, categoría superior a cualquier otra cuando se trata de medir la respuesta de un futbolista.

ViniciusVinicius celebra el primer gol del Madrid al Barcelona en el último Clásico, celebrado el pasado 1 de marzo.

Mientras se apaga poco a poco la llama de una magnífica generación de jugadores, todavía en disposición de ganar a cualquier rival, los jóvenes suplentes se enfrentan a un desafío considerable: demostrar que están en condiciones de tomar el relevo. A esto tendrán que dedicarse Militao, Mendy, Vinicius, Rodrygo, Brahim y Jovic. Unos transmiten más confianza que otros, pero todos tendrán ahora la oportunidad de acreditar su verdadera importancia en el equipo.

Hay un acuerdo casi general en la superioridad de la plantilla del Madrid sobre la del Barça en estos momentos. Faltan menos de 40 días para terminar el campeonato y los dos equipos se encuentran en un empate técnico. En la Bundesliga, la gestión de los equipos en el regreso ha sido muy diversa. El Bayern, que siempre marca tendencia en Alemania, apenas ha variado el equipo titular. La corta plantilla del Barça no permitirá grandes experimentos a su entrenador, no importa el grado de fatiga, la altísima densidad de partidos y el calor que se avecina. En cambio, el Madrid contará con toda su caballería.

Si los habituales suplentes del Real Madrid tienen algo que decir, tendrán que hacerlo ahora, tanto para colaborar eficazmente en la conquista de la Liga como para evitar incertidumbres en el club, obligado a acometer las transformaciones que requiere el equipo, que comienza a envejecer en todas las líneas. El grado del cambio dependerá en buena medida de la respuesta que se reciba de los más jóvenes, de esa segunda unidad, integrada por unos jugadores que todavía no han aprobado la asignatura más difícil: instalarse como titulares y transmitir la impresión de que nadie les moverá de ahí durante ocho o 10 años.