JOSÉ A. ESPINA

Vacíos estábamos sin fútbol

"Qué bien juegan el Bayern y el Borussia Dortmund, mano, pero estoy loco por verme un Osasuna-Leganés", me decía por whatsapp un buen amigo el día ...

José A. Espina
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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"Qué bien juegan el Bayern y el Borussia Dortmund, hermano, pero estoy loco por verme un Osasuna-Leganés", me decía por whatsapp un buen amigo el día en que la Bundesliga comenzó a calmar la sed de aquellos que no concebimos el Mundo sin una pelota de fútbol, aunque sea rodando dentro del televisor. La mayoría de los que amamos este deporte en España anduvimos ayer más emocionados con los 45 minutos aplazados entre Rayo y Albacete que con la semifinal de la Copa alemana entre Bayern y Eintracht, que se jugó justo después. DIcho esto con el máximo respeto a los 'parabólicos': LaLiga es Lo Nuestro.

Discrepé en los peores tiempos del coronavirus de los que abogaban por suspender la competición hasta que pudiera haber público en las gradas y discrepo aún más ahora que palpo la tensión con la que tantos miles de aficionados, béticos, sevillistas y neutrales, aguardan el derbi sevillano de este jueves. Ni siquiera una grada sin aficionados ha conseguido robarnos la ilusión. Y menos a los sevillanos. Claro que no será lo mismo el Sevilla-Betis. Pero se vive, vaya si se vive: en las familias mezcladas de verdolagas y palanganas, en las reuniones de amigos, en las calles, en los chats, en el bus, en las farmacias, en los supermercados y sobre todo en los bares, recién abiertos muchos de ellos para la fase 3. Los bares son Sevilla y en ellos también se juega durante las horas previas al regreso de LaLiga, se seguirá jugando, con media ciudad aguantando el cachondeíto de la otra media, días después de que Mateu Lahoz pite el final en Nervión. Así que, ¿fútbol vacío? Vacíos estábamos sin fútbol.

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