El mundo de Roncero

El Madrid es mi razón de ser y la de millones de aficionados en todo el mundo. Cargamos una mochila maravillosa con 13 Copas de Europa y 33 Ligas. La vida sigue siendo blanca y bella...

Autor: Tomás Roncero

EL MUNDO DE RONCERO

Bendito 7 de mayo

La fecha tiene una connotación especial para los madridistas, que guardamos frescos en la memoria tres momentos inolvidables en esta fecha primaveral.

Bendito 7 de mayo

El 7 de mayo fue un gran día para la Humanidad porque es cuando finalizó oficialmente en 1945 la Segunda Guerra Mundial. También lo es para la profesión periodística, dado que el 7 de mayo de 1973 recibieron el Premio Pulitzer nuestros compañeros del The Washington Post por su impresionante trabajo de investigación en el caso Watergate. Pero el 7 de mayo también tiene una connotación especial en el fútbol sobre todo para los madridistas, que guardamos frescos en la memoria tres momentos inolvidables en esta fecha primaveral.

Cronológicamente nos vamos al 7-M de 1986. Final de la Copa de Europa. Sevilla. El Pizjuán abarrotado de culés, convencidos de asistir a la primera Copa de Europa ganada por el Barça en toda su historia. El rival ayudaba a ese optimismo indisimulado: el Steaua de Bucarest. El Madrid había ganado la primera Liga de las cinco seguidas con la Quinta del Buitre y la segunda Copa de la UEFA, pero un triunfo del Barça nos chafaba la sonrisa. Pero el 0-0 final y la tanda de penaltis abrieron una puerta a la esperanza, consumada por el mítico Helmut Duckadam, el bigotudo portero rumano que protagonizó la hazaña de parar los cuatro penaltis que le lanzaron Alexanco, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos Alonso, que se toparon con los vuelos felinos del cancerbero rumano. Ni siquiera le valió al Barça que el añorado Urruti (un tipo formidable al que tuve la suerte de conocer personalmente) detuviese los dos primeros lanzamientos del Steaua. Schuster, cambiado sorprendentemente por Venables en la prórroga, ni siquiera se quedó a verlo en el estadio y le pilló la debacle de vuelta en el hotel de concentración…

El segundo gran momento para la afición blanca llegó en el santuario del Bernabéu el 7 de mayo de 2008. Se han cumplido 12 años del inolvidable y señorial, todo hay que decirlo, pasillo que nos hizo el Barça para felicitarnos por la conquista de la Liga 31 del Real Madrid. El once azulgrana que protagonizó ese inolvidable instante para un madridista estaba formado por Víctor Valdés, Zambrotta, Puyol, Márquez, Abidal, Xavi, Touré Yaya, Gudjohnsen, Henry, Bojan y Messi. Chapeau por los once. Además, luego siguió la fiesta con un 4-1 imperial del Madrid de Schuster, con goles de Raúl, Robben, Higuaín y Van Nistelrooy.

El tercer gran momento clímax de la rivalidad Madrid-Barça en un 7 de mayo fue hace justo un año. Anfield. La madre de casi todas las remontadas. El Liverpool, sin Salah ni Firmino ni Keita, remonta ante el Barça de Messi y Luis Suárez el 3-0 del Camp Nou en las semifinales de la Champions. El partido fue una locura, en la que sobresalieron Wijnaldum y Origi, ambos con dos dobletes. Pero la imagen icónica de esa remontada la protagonizó el joven Alexander-Arnold con ese córner en el que engañó a toda la zaga barcelonista como si fuesen niños. Ahí llegó el 4-0 y la nueva debacle culé en Europa, superior incluso al 3-0 del año anterior ante el Roma de Manolas. Definitivamente, el 7 de mayo es como Sevilla, tiene un color especial…