Macron por un lado, Tebas por el otro

En Europa hay cinco grandes ligas de fútbol, de las que la quinta es la francesa. Quinta pero primera en plegar por consigna de su gobierno, decisión que ha cogido por sorpresa a las otras cuatro. Por eso me resulta irritante, a pesar del respeto que me venía mereciendo el personaje y del cariño y admiración que siento por Francia, que Macron pida al resto que cierren también, para ir todos al compás. Para ir al compás ha habido un intenso grupo de trabajo en la UEFA que estableció una estrategia común para apurar plazos y salvar la temporada si es posible. De eso se ha apeado Francia, que justo al día siguiente de hacerlo pide unidad.

Todo esto refleja algo: en Francia el fútbol no tiene la consideración que en otros países. Sobre todo en París, donde las clases influyentes siempre miraron mejor el rugby y consideraron el fútbol como algo provinciano. En París nunca hubo un gran equipo hasta el PSG, una creación de Canal + en los 90 revivida ahora por un estado extranjero, Qatar. Un club que tiene algo de árbol artificial. Sólo desde esa mirada al fútbol se explica la arrogante propuesta de Macron, que espera que la pasión por el fútbol de sus vecinos se doblegue ante el ‘glamour’ de la Francia eterna. Allí la cosa es salvar el Tour, aun a costa de un terremoto en el calendario.

A todo esto Italia está en dudas, Alemania no remata, y en Inglaterra crece el número de muertos por la pandemia y se discuten protocolos complicados, como jugar con máscara e impedir así que los jugadores escupan. El liderazgo lo lleva España, donde el empuje de Tebas va arrollando dificultades y empieza a haber fechas concretas. Le costó pagar un impuesto revolucionario al CSD y a la Federación y todavía hay que discutir con la AFE sobre esas concentraciones tipo ‘Arca de Noé’ pensadas para que los jugadores vivan aislados y con tests continuos. Francia tira por un lado, España por el otro. Veremos de qué lado cae el balón.