Rubi salva otra vida en un Villamarín para la esperanza
De un plumazo, el Betis espanta el fantasma del descenso, que habían resucitado las victorias del Mallorca y del Leganés.


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Rubi, el gato, evitó por enésima vez su despido y lo hizo en una noche grande, de esas que resucitan a cualquier equipo en una época tan oscura como la que vivía últimamente el equipo verdiblanco. De un plumazo, el Betis espanta el fantasma del descenso, que habían resucitado las victorias del Mallorca y del Leganés, y se sube a lomos de la ilusión justo en la semana que más le puede salvar la que todavía sigue siendo una más que mediocre temporada: llega el derbi ante el Sevilla, el próximo domingo.
En un ejercicio de orgullo que adornaron las muchas gotas de calidad de Fekir, Canales y Joaquín, el Betis olvidó sus ruinas particulares para demostrar que el Villamarín es mucho Villamarín. Aprieta de lo lindo el coliseo heliopolitano, gana puntos y ayuda a que su equipo no esté peor de lo que está. Es un lugar para la esperanza.





