Nada que no se conociera de este Madrid

El Madrid se bajó del liderato. El hecho, en sí mismo, es de alcance, no por una cuestión numérica, sino por el cómo. Se repiten los mismos problemas partido a partido. La solidez defensiva se ha enfriado, pero más alarmante resulta su delicada relación con el gol. Nada que no sea conocido. Ni en una noche en la que tuvo 60 buenos minutos de dominio, mayor claridad en la construcción y movimientos más agresivos de jugadores como Isco, Carvajal y Hazard encontró su salvación. La falta de acierto acabó por adulterar su propuesta y le hizo ser un equipo sin forro y poco ajustado para regalar el triunfo a un Levante que había sobrevivido con más empeño que jerarquía táctica. Los datos se alzan por sí solos: 20 remates, siete a puerta y ninguno terminó en gol.

Estuvo bien el Madrid durante buena parte del encuentro. La titularidad de Isco le brindó juego entre líneas por detrás de Vukcevic y Campaña. Hazard y Marcelo también reanudaron la buena sintonía que lucieron ante el Celta y Kroos y Modric invadieron la frontal del área. Salió lastimado Benzema, correcto en los apoyos y desmarques, negado de cara a portería. Sin tino ni fortuna, el Madrid se corrompió y se sucedieron centros sin sentido —33 en total— en su asalto final que nunca le da réditos. Con Lucas y Vinicius como extremos, la escena de Ramos como delantero por enésima vez este curso vuelve a poner en evidencia el poco tonelaje de las ideas ofensivas del Madrid. Al equipo que más le rematan de LaLiga, desnutrido a nivel defensivo en tantos partidos, fue incapaz de marcarle hasta en la actuación más dudosa del notabilísimo Aitor. El gol se le escapa y LaLiga también como no lo remedie.

Carvajal, señalado

El gol del Levante vino precedido de un error en el pase de Carvajal tras un saque de banda. Aunque Modric le cubrió las espaldas, el lateral tuvo tiempo para recuperar la posición. No hizo ni intención. Está muy lejos de su plenitud.