Una derrota injusta en Granada que puede hacer mucho daño

Aquel que dejara el partido antes del minuto 80 se iría con la idea de que el Real Valladolid había hecho un buen partido, valiente, en el que tuvo ocasiones y pisó mucho más de lo habitual el área contraria. Apenas pasó peligro. Después vino el circo del primer gol de los andaluces, que sacó del partido a los blanquivioletas y enchufó a los granadinos, con el culmen del tanto de Carlos Fernández, que es un golazo, pero que viene de una concatenación de errores que no pueden ocurrir nunca y que se alinearon para chafar un buen partido de los de Sergio González. Se suele decir en fútbol que cuando perdonas lo acabas pagando y lo de ayer es la mayor muestra de ello. El analista resultadista hoy se olvidará de los buenos 80 minutos del equipo y se quedará con los últimos 16 y con la derrota. Todo demasiado simple, todo demasiado fácil. Lo cierto es que fue una derrota dolorosa e injusta.

Y con ella tendrá que lidiar los próximos días el equipo y el cuerpo técnico, dándole vueltas a cómo se escapó un partido que estaba ganado. Y después del luto, llegará el momento de preparar el encuentro del domingo ante el Espanyol, que si ya se estimaba clave, tras la derrota se vuelve vital. Perder en Granada fue injusto, pero puede hacer daño y es misión de todos que no sea así. Toca reflexionar, analizar y corregir, pero también creo que hay que hacer borrón y cuenta nueva desde ya para afrontar el partido ante los pericos con las mayores garantías. Va la salvación en ello.