SANTI GIMÉNEZ

Valverde y Setién triunfan en el fracaso de Bartomeu

Tanto el saliente, Ernesto Valverde, como el entrante, Quique Setién, son lo único que se salva de una jornadas para la vergüenza barcelonista...

Valverde y Setién triunfan en el fracaso de Bartomeu
Alejandro García
Santi Giménez
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Pues sí, era posible hacer las cosas peor y completar el sainete de las últimas 72 horas con una actuación más vergonzosa para la masa social culé. Era difícil, pero en la presentación de Quique Setién la junta del Barcelona lo consiguió en una intervención tan desastrosa tratando de justificar lo injustificable que  no se tuvo que esperar a que acabara la misma para desmentir los argumentos del presidente. Lo hizo el propio Quique Setién. “Me llamaron ayer y tardé cinco minutos en decidirme”, reconoció el nuevo técnico blaugrana minutos después de que su presidente se esforzara en decir que “llevamos meses y semanas buscando entrenador y trabajando con discreción, lo que pasa es que ha salido sólo un nombre (refiréndose a Xavi) pero me hubiera gustado que las cosas salieran de otra forma”.

De esta caótica aventura la junta del Barça sale con más abolladuras que el coche de John Belushi y Dan Aykroyd en ‘The Blues Brothers’ y deja un edificio con aluminosis grave que amenaza derrumbe. Bartomeu y su manera de actuar, negando las evidencias en un ataque de pánico aún por justificar que únicamente se sostiene en la falta de un proyecto deportivo serio y en la política de ir a salto de mata, salen muy mal parados de los últimos acontecimientos en torno al Barcelona.

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No es el caso de los técnicos. Tanto el saliente, Ernesto Valverde, como el entrante, Quique Setién, son lo único que se salva de unas jornadas para la vergüenza barcelonista. El primero ha mostrado una clase y un señorío que acentúa la injusticia que se comete con él. Hasta el punto que los que con todas las razones del mundo abogaban por su destitución, andan horrorizados ante las formas utilizadas. Setién por su parte, trae aire fresco y una ideología radical en un cruyffismo real, no como el de los que le han contratado.

Y para acabar, el ataque velado y los reproches mal disimulados a Xavi Hernández que abre una nueva trinchera en un club que es un portaaviones sin capitán. Pero un portaaviones, al fin y al cabo.

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