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El gol de Kroos lo dijo todo. A Jaume no le queda otra que asumir unos días el escarnio público porque su error de concentración, colocación y técnico fue mayúsculo. Pero Jaume no fue el único que estaba en Babia cuando el alemán les vaciló de forma olímpica. La pifia fue grupal. El Valencia se dejó en España su gen competitivo, su capacidad de sufrimiento, y así no se puede ir ni a Arabia ni a por el pan. Al menos no un equipo como el Valencia. Los blanquinegros dieron una pésima imagen y lo mejor que pueden hacer es olvidarse rapidito de la Supercopa, torneo en el que le han apaleado por todos los lados: en los despachos con el reparto económico, en el campo con goleada y hasta en la grada con silbidos.
Actitud al margen, aunque en Yeda lo fuera prácticamente todo, el partido del Valencia constató lo que en su día dijo Marcelino: hay un Valencia con Rodrigo y otro sin él. La apuesta de Celades para suplir la baja del internacional le salió rana. De principio a fin. Quiso meter músculo con Kondogbia y velocidad con Gameiro, pero ni el francés es el de antes ni el delantero tenía con quien asociarse. La salida del balón che era un Parejo contra el mundo y los habitantes de ese mundo eran Casemiro, Valverde, Kroos y Modric. El varapalo recibido le debe servir al Valencia como aviso, porque así no le puede jugar al Atalanta (ni a nadie)... y que Rodrigo no vuelva a lesionarse.



