El movimiento de Isco y Rodrygo

Un Madrid repleto de teloneros pasó sin encanto por Bélgica, en una noche discreta pese a la lógica final del triunfo. Ante lo que viene Zidane cambió los nombres, pero la transformación resultó todavía más alargada. El técnico galo dispuso un 1-4-2-3-1 en ataque, cambiante a veces a un 1-4-3-3 en función de las apariciones de Isco en la base de la jugada. La composición no fue la causa de la falta de nervio en el juego blanco. El Madrid nunca tuvo profundidad, muy corto de dinamismo y de asociaciones interiores. Con Isco no fue suficiente. Vinicius casi nunca participó por dentro y Jovic expuso sus dificultades para actuar fuera del área. Al serbio le cuesta un mundo girar y en cada intervención retarda la circulación.

Lo que no hizo Vinicius en la izquierda sí lo interpretó Rodrygo en la derecha. El brasileño se soltó en los pasillos centrales para liberar las incorporaciones de Odriozola y después atacar la zona de finalización como logró en el primer gol. Su movimiento resultó muy interesante, reciba o no, al generar el conflicto en la estructura defensiva del Brujas. Isco acometió maniobras similares y no paró de ofrecerse por todos los lugares del campo. La rehabilitación del malagueño marcha por el buen camino. Se tomó en serio un envite que el Madrid tramitó sin gracia con la mente en lo que le llega ahora.

La ayuda de Casemiro

El brasileño siempre está atento a la cobertura. Con Odriozola y Varane fuera de zona, cierra el espacio y despeja el balón. Sorprendió que completara los 90 minutos, un signo de que Zidane le puede reservar en Mestalla por la amenaza de las amonestaciones.