Vinicius muda la piel del Madrid

El apoyo público de Zidane a Vinicius se trasladó al césped con su titularidad ante el Espanyol. La presencia del brasileño tiene un efecto extraordinario en la fórmula de ataque, vinculado a las particularidades de un jugador muy diferente en lo bueno y en lo malo. Desde la transformación del dibujo, con la vuelta al 1-4-3-3, al nivel de aceleración de su fútbol todo es distinto en el Madrid. Vinicius altera el ecosistema blanco, exige otro tipo de movimientos al lateral izquierdo —Mendy—, influye en las intervenciones de Benzema y minimiza la definición de las jugadas desde el lado débil. Aunque se le intuyó un cierto grado mayor de pausa en la toma de decisión final, estéril otra vez en el remate (cuatro disparos sin fortuna), su excitación es capaz de desacoplar tanto al rival como a su propio equipo. 

Hubo varias acciones en las que Benzema dirigió la ofensiva hacia el perfil de Vinicius —seis pases y estas acabaron siempre en el brasileño. Arrancaba y no frenaba, sacando de punto a un David López con cintura de hormigón. Con Hazard en el sector izquierdo no se replican este tipo de automatismos. El belga aparece entre líneas y gira a la defensa con sus diagonales y juego de paredes. En Vinicius todo es encarar desde el margen exterior y saltar en velocidad. Sus características reducen las llegadas de los centrocampistas y las apariciones de Rodrygo en el otro lado. Solo Valverde, en un estado de forma impresionante, compensó la falta de volumen interior en ataque de un Madrid que nunca cogió vuelo del todo en el partido. Fue un equipo más episódico, de arreones y sin mucho encanto. Ganó por inercia en una mañana en la que Zidane quiso recuperar a Vinicius con una respuesta adecuada del ex del Flamengo. El encuentro tuvo propiedades terapéuticas. Estará mejor o peor, nunca terminará bien las jugadas, pero nadie puede negar su incidencia en el juego del Madrid.

Mendy se ofrece por dentro

La posición abierta de Vinicius modifica el tipo de incorporación del lateral izquierdo. Mendy se desmarcó por el interior. Con Hazard o jugadores como Isco sus llegadas se producen por fuera.