Competición
  • LaLiga Santander
  • LaLiga SmartBank
  • Bundesliga
  • Euroliga
  • Liga Portuguesa
  • Liga Holandesa
LaLiga Santander
LaLiga SmartBank
Euroliga
FINALIZADO
Anadolu Efes IST

101

Asvel Villeurbanne AVI

74

FINALIZADO
Estrella Roja RED

85

Alba Berlin ALB

94

FINALIZADO
Olympiacos OLY

89

B. Munich MUN

72

FINALIZADO
Panathinaikos PAN

96

Zalgiris ZAL

94

Liga Holandesa
FINALIZADO
Zwolle Zwolle ZWO

3

Utrecht Utrecht UTR

3

Las edades de la felicidad y el desamparo

Messi es muchos a la vez, pero una sola persona. La madurez sería que fuera a la vez el jugador y la persona. Pero ese sería un hecho contradictorio con su figura. De traje es circunspecto; atiende a las circunstancias de la vida, desde el juzgado a los premios, como si eso pasara con otro. Su ritual civil es distante, como si no quisiera ruidos en su cabeza y delegara. Pero, en el campo… En el campo gobierna y se gobierna a sí mismo. Ahí no hay administración que valga sino la ansiedad por cumplir con un trabajo que es, por encima de todo, una convicción y una promesa. La convicción es estética; desde el fondo de sus entrañas lo convoca el niño que fue a no perder la esperanza del gol. Y la promesa es de una fuerza extraordinaria: es la que le hizo a la abuela y que renueva cada vez que salta al campo: ser mejor que los más altos.

Con esa promesa y con esa convicción, y esa estética, marcó su último gol en el partido 701 de los que disputa con el club que le ayudó a crecer. Salió de un lateral e hizo lo que cualquier ser humano ha de hacer para acertar: situarse en el mejor sitio para disparar. El disparo fue impecable, messiánico, feliz. Un 0-0 es un desamparo, el gol es la felicidad. En ese momento él se creció por encima de los otros y fue tan feliz que se acordó del escudo. Pero en el pensamiento estaban su convicción y su promesa. Messi de cualquier edad, pero sobre todo un niño escribiéndole una carta a la abuela.