El jugador más barato del mundo

Otra vez Messi. Y es la enésima. Y es curioso porque estamos absolutamente acostumbrados y a la vez nos seguimos sorprendiendo con cada recital que da. Vi el partido en el Camp Nou. Me colé en esa fiesta llamada Messi y amigos, en ese espectáculo que sin ser del Cirque du Soleil, también es todo magia: dos asistencias de precisión telescópica, un regate antológico, un gol con control y tiro de puro matador, y otro gol de falta imposible. Y lo mejor de todo es que estuvo todo el partido andando. Lo comentábamos en la grada mi amigo, el cantante Rayden, y yo. Cualquiera que no supiera de fútbol y lo viera caminar con esa flojera, taciturno, a ratos cabizbajo, dudaría que estábamos ante una leyenda. Es raro, Messi parece un niño extraviado, pero es un depredador. A diferencia de delanteros como Suárez, que es una manada de búfalos moviéndose incesantemente por todo el frente de ataque, Leo espera sin tensión, otea, calibra y cuando llega la ocasión arranca y te destroza.

Nada nuevo, lo sé, pero traigo una anécdota que os gustará. Hace unos meses cené con un jugador del Atlético de Madrid. Me dijo lo que ya sabemos, que ningún jugador se puede comparar con Leo, pero me explicó, desde el punto de vista de un defensa de élite, los motivos. Me contaba que ante otros rivales, CR7 y Neymar incluidos, si los defiendes haciéndolo todo a la perfección, seguramente salgas triunfador en el duelo individual, pero que con Messi esa máxima no tiene porqué funcionar. Aunque lo hagas todo perfecto es posible que disponga de otro recurso que te desmonte y te deje con el cuerpo roto en el césped y con un gol pesando en la conciencia. Su sueldo ya lo sabemos: 50 millones de euros. Ningún jugador del Barça protesta por esa brecha salarial. ¿Quién lo haría? Jornada tras jornada les regala lo imposible, les hace ganar partidos y títulos, uno tras otro. Y no digo que sus compañeros no sean buenos. Son grandiosos, pero es que Leo es otra cosa, sin lugar a dudas, el jugador más barato del mundo.