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Esto era la Euroliga

El Valencia Basket volvió a disputar un partido de Euroliga dos temporadas después. Había ganas en La Fonteta y llegaba el campeón de Europa. Jugar la máxima competición continental daba un cosquilleo especial al día. Sin embargo, la cosa acabó en palizón y baño de realidad. La ilusión duró exactamente 19 minutos y 55 segundos. Los dos triples en los últimos segundos del segundo cuarto del CSKA, dieron al Valencia el golpe de gracia. Iban sólo seis abajo. Se fueron del descanso a 12. Y de allí ya no salieron. El campeón sacó el rodillo con James y Clyburn comandando las operaciones y primera victoria rumbo a Moscú.

Muchos se acordaron entonces de qué era la Euroliga y lo mucho que se sufrió hace dos años. Lo único bueno es que sólo es el primer partido y hay tiempo para detenerse y redefinir el camino. La sensación es que desde el punto de vista físico le va a dar al Valencia para muy poco en esta competición. Sólo Ndour, Labeyrie y si está bien Dubljevic pueden competir en ese aspecto contra una pléyade de americanos hiperatléticos que dominan con puño de hierro esta competición desde hace lustros. Con lo que habrá que buscar otras fórmulas. No vale que sea una plantilla larga. Para empezar, los nacionales tienen que dar algo más. Quizá el espejo puede ser Motum. En la misma desventaja física que ellos pero que, con inteligencia y astucia, se va buscando la vida para ayudar al equipo. Calma pero análisis. Los pies en el suelo más que nunca. El primer rival era un aspirante claro al título. Como el CSKA hay al menos cinco o seis más, pero también ante estos se debe competir.