El compromiso levantó al Madrid

La expiación del Madrid por las culpas de París no se hizo esperar. Fue otro equipo de punta a punta, más aplicado y solidario con un alto rango competitivo. Zidane puso el foco en los problemas tan evidentes que le negaron cualquier opción contra el PSG y reconstruyó el bloque con casi la misma alineación. El Madrid se recompuso desde la simpleza. El distanciamiento entre líneas y los desajustes colectivos de la Champions dieron paso al orden, a la unidad entre filas y a la aplicación tras pérdida (14 recuperaciones en campo contrario). La zaga acompañó a la medular, Bale y Hazard no flojearon en los esfuerzos defensivos para cohibir las bandas del Sevilla y James destapó los apuros de Fernando si se ve apretado. Courtois vivió tranquilo, Varane volvió a la temporada del Mundial y Casemiro estuvo inconmensurable con ocho robos. En momentos de duda siempre es bueno remangarse y el Madrid lo hizo en el Pizjuán.

No tuvo enfrente al Sevilla esperado, corto de agresividad ofensiva y más recatado que en duelos anteriores. Sólo Ocampos y Navas parecieron lo que estaban siendo. De Jong no cuaja como referencia y sigue ofuscado en la zona de remate. El Madrid sobreprotegió su área con determinación cuando tuvo que replegar en el tramo final. En todas las situaciones sin balón salió fortalecido. El Madrid se agarró ante un rival de jerarquía en un triunfo sustentado en el grupo. Es esta la organización defensiva que necesita para redirigir su trayectoria este curso. Desde el ordenamiento colectivo se arrimará a los éxitos, aunque también tiene que potenciar su desarrollo en ataque. Una cuestión más asequible si deja su portería a cero. 

Varane, al quite

Los diez jugadores de campo del Madrid metidos en terreno sevillista. Varane anticipa y genera la jugada que da pie al gol de Benzema. En París los centrales no se movieron de la zona trasera.