Aprovechemos este nivel de excelencia

La hemos vuelto a liar. Nuestro equipo corona de nuevo la cima del baloncesto. Una gesta que culmina dos décadas de éxitos a la que no queremos poner fin. Este impactante triunfo no habría sido posible sin la generosidad, compromiso y profesionalidad de los deportistas que han competido en las controvertidas Ventanas. A pesar de las dificultades lograron el objetivo con sobresaliente. Su contribución ha sido clave para llegar a lo más alto. Los 12 magníficos han rematado un trabajo impecable. Todos ellos junto al cuerpo técnico, merecen honor y gloria. Sus nombres quedan grabados con letras de oro en nuestra memoria colectiva.

La selección española es el motor del baloncesto. Es la mano que mece nuestra cuna. Si alumbra medallas, todo va bien, nada nos falta. Pero para alimentar a esta gigantona necesitamos talento y talante. Cualidades suministradas por nuestros jugadores, que explotan y desarrollan en la no siempre bien ponderada Liga Endesa. Esta y la Federación se realimentan mutuamente. Los éxitos de la FEB enganchan al aficionado de clubes y los jugadores de la ACB nutren las filas de la selección. Los éxitos de la Federación en categorías de formación asombran cada verano. Cuidemos y creamos en estos chicos y habrá futuro. Somos la mejor liga del mundo fuera de la NBA. El nivel del baloncesto español roza la excelencia. Aprovechémoslo. Si algún año las cosas no vienen bien dadas, no debemos desfallecer. Seguiremos remando juntos porque sabemos que más pronto que tarde llegarán nuevas cosechas.

Para ello debemos equilibrar un paupérrimo porcentaje que marca al jugador nacional. Menos del 30% de los integrantes de la ACB pueden competir con La Familia. No permitamos este déficit para seguir siendo competitivos en las citas internacionales. Además el calendario no ayuda al bienestar físico y psicológico de los deportistas. Ya sabemos quién introduce la distorsión e incrementa las jornadas. Esperemos que caiga del caballo, vea la luz y se dé cuenta de que ese no es el camino. Se lo puede parecer, pero no lo es. Palabra de baloncestista