Arnau Baqué

Entre la nostalgia y la euforia contenida

Esta semana se cumplen 12 y 13 años, respectivamente, de dos partidos que marcaron parte de la reciente historia contemporánea perica. del milagroso gol de Coro ante la Real Sociedad y de la célebre aunque malograda final de Glasgow. Personalmente, dos eventos que acabaron de forjar ese sufrimiento inefable que acompaña a los espanyolistas en su vida deportiva. Dos días señalados a fuego en mi memoria perica y que nunca voy a olvidar.

Con el recuerdo muy presente, el Espanyol afronta una última jornada con expectativas casi inusitadas en la última década. Precisamente desde Glasgow, en 2007, que el Espanyol no pisa Europa. 12 años que se nos han hecho eternos a todos los pericos y que, con el anhelo de aquel que quiere revivir viejas glorias pasadas, despiertan en nuestro corazón perico una euforia tan desbordada como comprensible, pues al fin y al cabo, estamos ávidos de alegrías deportivas en una transición nómada por el desierto clasificatorio que ya dura una eternidad.

Mañana puede ser un antes y un después en nuestro horizonte institucional. Con la lógica mirada al Sánchez Pizjuán, pero sabedores de la dificultad del rival, una Real Sociedad que se juega lo mismo que nosotros, el Espanyol afronta una gran oportunidad de romper con un pasado mediocre y alcanzar, por fin, cotas anheladas para dar un paso definitivo al frente, dar un salto a Europa y romper el conformismo y transformar la ambición en una alegría enorme para su parroquia. 90 minutos nos separan el sueño. Es el momento de desbordar la euforia contenida.

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