Segunda juventud perica a los 50
Si ahora el equipo repitiese aquellos seis partidos que perdió de forma seguida en la primera vuelta, seguramente podría estar en condiciones de pelear por la Champions...

Solvencia y sueño. Un maduro Espanyol se llevó los tres puntos de Butarque porque fue mejor que un Leganés con 11 y con diez, controlando el partido desde la posesión y rematándolo desde la velocidad de Wu Lei y el olfato de Borja Iglesias. El equipo perico ha ido cuajándose desde la llegada del chino y la entrada de Melendo, ha encontrado otros matices y ha recuperado la solidez del comienzo: de hecho, ya ha superado los puntos (26) obtenidos en la primera vuelta (24) y alcanza, por tercera vez desde la temporada 2000-01, los 50. Y, lo más importante, Europa sigue siendo una opción a falta de una jornada para la conclusión. La segunda juventud comienza ahora.
Sin ‘flashbacks’. No quieren los pericos que LaLiga acabe. De hecho, si ahora el equipo de Rubi repitiese aquellos seis partidos que perdió de forma seguida en la primera vuelta, seguramente podría estar en condiciones de pelear incluso por la Champions, pues en esta segunda vuelta logró sumar ocho puntos ante los mismos rivales. Pero no hay flashbacks posibles ni máquinas del tiempo. Pero sí aprendizajes, y tanto el cuerpo técnico como esta plantilla (si el club estará por la labor de mantenerla y los pilares quieren quedarse), ya saben dónde han estado sus aciertos y errores para que la próxima temporada, ya sea en Europa o sin ella, el Espanyol recupere su regularidad y se abone a la zona de cabeza de principio a fin, sin dientes de sierra.
De fijo a recurso. Uno de los fijos será Wu Lei, un futbolista específico, ahora titular, quizás la próxima temporada un recurso. Había tocado apenas cinco balones hasta el 0-1. Su desmarque (alejándose de la jugada), su control y fuerte disparo mostraron el tipo de jugada en la que el delantero luce, vital para descorchar un partido hermético hasta ese momento. Lo remachó Borja Iglesias, que ya suma 17 goles con el posterior penalti, el pichichi nacional de LaLiga a falta de una jornada y empatado con Iago Aspas. Wu Lei es un fijo para Rubi pero también puede ser un recurso, un jugador específico que, con espacios, siempre saca petróleo.
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Mejora continua. El primer gol deja otra imagen. Naldo, otrora un central sin apenas recursos con el balón, dio un pase en largo preciso y decisivo. La mejora de los jugadores es patente, y como dice Darder la diferencia está en creer y no obedecer al técnico. El central brasileño se ha hecho un hueco con su solvencia defensiva y su paso adelante con el balón, ejemplo de que entrenar bien es sinónimo de competir mejor, y de que las mejoras individuales provocan las colectivas.
Mayo perico. La tarde fue un aperitivo para la próxima semana. Un filial que depende de sí mismo para meterse en el playoff y un Espanyol que busca ganar y esperar que pierda el Athletic en Sevilla para ir a Europa. Ambos equipos están dónde merecen.



