YO DIGO

Insisto, no quiero a Neymar

Me siguen llegando voces, cercanas a la cúpula del Bernabéu, que insisten en coquetear con la posibilidad de fichar a Neymar

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Me siguen llegando voces, cercanas a la cúpula del Bernabéu, que insisten en coquetear con la posibilidad de fichar a Neymar. No entiendo ese empeño en contratar al brasileño. Este Neymar no es el que deslumbró en el Barça de Luis Enrique, en 2015, con el que alcanzó el triplete rindiendo incluso mejor que Messi. El Neymar actual, aparte de tener ya 27 años cumplidos, es un jugador insolente, conflictivo, cuya última fotografía es una ‘galleta’ que le da a un aficionado (aunque es verdad que el seguidor le increpó y le provocó previamente), olvidando que un profesional debe aguantar el tipo y soportar la presión antes de perder los nervios. Y también hay que valorar que Neymar quedó el número 12 en la última clasificación del Balón de Oro. Ya no está ni siquiera en el ‘top ten’ mundial. En la gran cita de Rusia dejó escapar de nuevo el tren y fue más célebre por su fingimientos y exageraciones que por sus hazañas con el balón. Pregunten a nuestro amigos mexicanos. En el PSG no ha hecho estos años más que ganar la Ligue 1, que el club francés conquistaría igualmente sin Neymar por el pobre nivel de la liga francesa.

Si el Madrid le ficha tendría que pagar al jeque 300 millones de euros, una barbaridad para un futbolista que está a la baja. De hecho, hasta llegan voces desde Brasil que dudan de la idoneidad de convocarle para la Copa América. Neymar es un foco de conflicto. En el prospecto de su posible futuro contrato aparecen varias contraindicaciones que no hay que olvidar. Sus famosos ‘toys’, sus escapadas al Carnaval de Río y al cumpleaños de su hermana, su papá empeñado en mejorar el contrato de su hijo cada año que pasa… Además, se tatuó en su pierna la Champions ganada con el Barça tres días antes de jugar en el Bernabéu, se mensajea continuamente con sus amigos Messi, Luis Suárez, Arthur y Rakitic, y siempre que tiene un día libre lo pasa en Barcelona. Ficharle sería como meter en el Bernabéu un caballo de Troya. Muchos madridistas me transmiten cada fin de semana este mismo sentimiento. Lo siento, pero no cuenten conmigo para apoyar su llegada. Y si ocurre, le desearé lo mejor como hago con cada futbolista que luce la sagrada camiseta del Real Madrid. Pero creo que sería un craso error. Prefiero avisar con tiempo. Si luego sale mal la apuesta que nadie venga a reclamar a mi modesta ventanilla…

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