La felicidad es el inicio de la tortura

El síndrome. El Espanyol no es capaz de desprenderse de su sino, como si estuviese azotado por un síndrome que, en los buenos momentos, le hace volver a la dura realidad, como si cuando el equipo esboza una sonrisa comienzan los síntomas del malestar, como si la felicidad fuese el comienzo de la tortura. Y el bajón de anoche fue aún más cruel, después de un partido notable de los de Rubi, donde sorprendió con el mismo 5-3-2 del Camp Nou, con un juego equilibrado, con buenos momentos en la presión (como en el gol de Darder) y en el repliegue, aunque de nuevo descorazonados en el minuto 94 de partido. Entre ganar o empatar estaba seguir aspirando o no a la séptima plaza. Una ilusión ya evaporada.

Hábil pescador. Y eso que en esta segunda vuelta el Espanyol se ha convertido en un hábil pescador, menos brillante pero incluso más efectivo que en las primeras jornadas, cuando solo se iba con el saco lleno de Cornellà-El Prat y raras veces lo lograba a domicilio. Ahora, solo ha perdido desde febrero lejos de su estadio ante el Barcelona y suma cinco de los últimos nueve puntos. Las aguas viajan a toda velocidad por el Villamarín, hace seis meses la envidia de LaLiga, ahora sumido en una crisis de juego y de resultados que ha desquiciado a su afición. Ejemplo de que en todos los lugares cuecen habas o se pesca como si las rachas fuesen estaciones del año, del invierno al verano se pasa sin que llegue la primavera. Y eso se refleja en el ánimo de la afición.

La batalla. Con 44 puntos, el Espanyol se queda a seis de la séptima plaza a falta de tres partidos. Irreal es que este Espanyol al que se le escapan las victorias puedan conseguir esa privilegiada posición. Al menos, Rubi ha encontrado en el 5-3-2 una alternativa válida a su plan inicial. Un sistema que permite mantener el balón, obtener profundidad con los laterales, poblar el centro del campo y replegarse si es necesario con una muralla humana, como ocurrió en los últimos minutos. Un sistema que, para muchos, debía haber utilizado el técnico anteriormente, aunque el fútbol requiere entrenamiento: los jugadores no obedecen instrucciones como si fuera una computadora, sino que necesitan entender los conceptos y ponerlos en práctica.

Los duelos. El partido deparó algunos duelos interesantes, que demuestran también la diferencia entre ambas plantillas y la madurez de la cantera perica. Esas carreras de Pedrosa desafiando a Joaquín, nueve ante 516 partidos en Primera; o ese combate por llevar el ritmo de partido entre dos zurdos, el presente y el futuro, como son Canales o Roca; incluso Lluís estuvo a punto de marcar su primer tanto ante la atónita mirada de Bartra, ex canterano perico e internacional. Pero en ocasiones el fútbol no respeta la experiencia y premia la osadía juvenil, como tampoco respeta las victorias del Espanyol.

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