Definitivamente, Hitchcock no era del Espanyol

Conocedor de las tiranteces del Betis con su público casi tanto como del libreto de Quique Setién después de tres enfrentamientos previos esta temporada, quiso administrar Rubi el suspense del Villamarín mejor que Hitchcock. De entrada, con un 5-3-2 que emparejó a todos los jugadores del Espanyol con el talento verdiblanco, un sistema que solo había empleado en el Camp Nou. Y, como segundo plato tras unos apuros iniciales, hizo madurar el partido hacia el escenario que le convenía, combinando la partitura de rock duro que suponía su rígida zaga con la melodía casi barroca cada vez que entraban en acción Roca, Darder y Melendo.

Para seguir, ni siquiera el maestro del suspense como habría escrito un guion más portentoso que el del 0-1. Un error de Canales, un ‘pelotero’ prodigioso, en la salida de balón, que el Betis gestiona de memoria. Es decir, una paradoja espacio-temporal con la que temblaron los cimientos del Villamarín, Borja Iglesias y Darder mediante. Y pitaron los oídos de Setién. Pero Hitchcock no es definitivamente del Espanyol, que por decimosegunda ocasión en esta Liga desechó una ventaja, esta vez ¡en el 94’! Y lo más clamoroso es que en los cuatro partidos del curso ante el Betis ha sucedido lo mismo. El Espanyol lo tenía hecho, incluso buscó el segundo, pero se hundió demasiado tiempo atrás. Europa queda ya más oculta que un ‘easter egg’. Se acabó el suspense.

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