ESPANYOL

Wu Lei entra en el barco del ‘Pirata’

El chino entra en el club del Pirata, destinados a ambos a entenderse porque son jugadores complementarios. No fue la única acción de la noche entre los dos jugadores.

Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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Versión clásica. El Espanyol más moderno recuperó su versión clásica para puntuar en San Mamés. Los de Rubi jugaron al 0-1 y acabaron empatando después de achicar agua durante 70 minutos: el 1-1 llegó en la jugada con, a priori, menos dinamita. Lejos de su estilo, sometido por un Athletic dominador, genuino, que convierte el centro y el remate en una religión, el conjunto perico suma un punto válido. Naldo y Hermoso impartieron una maestría de cómo defender, aunque hasta los mejores especialistas tienen alguna laguna, y esta llegó del exterior de Ibai y la cabeza de Raúl García.

La sociedad. Durante esos 70 minutos, el Espanyol fue por delante gracias a una pequeña sociedad que, en ocasión, construye equipos. Y esta la forman Wu Lei, un gamo atacando los espacios, y Granero, con la visión de un águila. El chino entra en el club del Pirata, destinados  ambos a entenderse porque son jugadores complementarios. No fue la única acción de la noche entre los dos. Ferreyra, que en su primer balón marcó, acabó exhausto y completó la jugada del gol. El pase fue de Wu Lei, un futbolista que siempre deja su huella en cada encuentro: acumula un gol, una asistencia y un penalti en seis partidos, en los que, por cierto, el Espanyol sigue invicto.

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Sin balón. Sin Darder, David López (los jugadores salieron con una camiseta animándolo) ni Borja Iglesias, el Espanyol dio el callo, aunque no pudo imponer su estilo. Los rojiblancos dominaron la posesión con más de un 65%, mientras que el desnaturalizado Espanyol solo encontró alivio en las piernas de Wu Lei y Hernán, así como en la calidad de Granero. Melendo sigue consolidándose aunque no era un partido para él, mientras que Puado y Pedrosa volvieron a tener minutos.

La historia. El empate no deja huella, solo por el primer gol de Ferryera con la camiseta perica y porque Víctor Sánchez, con su amarilla número 95 con la blanquiazul, se convirtió en el jugador más amonestado del Espanyol. Datos que sin duda le encantaría leer a Jordi Puyaltó, fallecido esta semana y por quien los jugadores portaron un brazalete negro. La plantilla le homenajeó con un punto a la antigua usanza: marcando el 0-1 y defendiéndose con uñas y dientes. Pero la historia perica nunca es perfecta.

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