Sobremesa y noche en la ópera
Chen acudió al Liceo y luego se filtró el posible fichaje de Wu Lei. Dos decisiones que dejan claras las preferencias del propietario.

Hemorragia. El Espanyol sigue descosiéndose cada jornada. Ya no queda rastro de aquel equipo que maravilló en las primeras jornadas y, pese a que ha habido síntomas de recuperación en anteriores semanas, el equipo sigue defectuoso. La hemorragia no se detiene, porque las victorias empiezan a ser una necesidad. En fase defensiva le permitió demasiados espacios al Madrid, que entró a placer hasta la cocina. Con balón no encontró la fluidez de otros partidos. Y en ataque solo Baptistao logró ver puerta antes de la expulsión de Varane en un arrebato que, al menos, le liberó.
La opereta de Chen. Antes de la nueva decepción que supuso el Espanyol-Real Madrid, el presidente Chen Yansheng acudió al almuerzo de directivas junto a la comitiva merengue en el Liceu de Barcelona. Fue lo primero que hizo nada más aterrizar mientras se filtraba que el delantero que podría reforzar al maltrecho y herido Espanyol en este mercado de invierno era Wu Lei, flamante máximo goleador de la Superliga china y sin experiencia en el fútbol europeo. Dos decisiones que dejan claras las preferencias del propietario, contrarias al crecimiento deportivo.
El camarote. La ópera que se desarrolló en el Liceu en forma de comida prosiguió después en el césped. De la sobremesa se pasó a la noche, como aquella famosa y divertida producción de los hermanos Marx. En este caso, el camarote fue el área del Espanyol, aquel lugar que parece tan pequeño pero donde entra todo el mundo, sobre todo los delanteros del Real Madrid. Benzema se divirtió como nunca en una exhibición de goles, asistencias y jugadas.
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‘Directiva’. Al otro lado de la pantalla, en vivo y en directo y no en las salas de cine, los aficionados (solo acudieron 21.215) se hartaron como nunca antes esta temporada. Y, en este caso, las lanzas no apuntaron ni al entrenador ni a los jugadores (siete canteranos estuvieron en el once), salvo un cántico procedente de la Juvenil: “Que suban los del B”. Pero los más hirientes procedieron de la Grada Canito. “Directiva dimisión”. “Que se vaya el chino”. Dos mensajes directos al palco.
Gris futuro. En menos de cien horas se puede decidir el curso. En LaLiga pintan bastos, la Copa y el mercado pueden ser remedios.





