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Coutinho, un pinchazo de 160 millones

¡Cómo es el fútbol! Hace nada y menos, Dembélé estaba bajo sospecha, o peor aún. Mucha gente en el Barça pensaba que en cuanto apareciera la menor oportunidad de recuperar parte de lo que costó, habría que aprovecharla. Sin embargo, en pocas semanas se ha convertido en un atacante querido y deseado, con capacidad para hacer cosas desequilibrantes. Paralelamente, el papel de Coutinho ha bajado vertiginosamente en su cotización. Era el ‘niño bueno’ de los dos, un chico formal, con buen juego e igual comportamiento, y sin embargo... Hoy es un claro suplente que cuando juega lo hace como lastrado por el desánimo.

La confianza lo viene a ser todo en un jugador. Dembélé, a pesar de su grave lesión nada más aparecer, a pesar de que se ha visto en lenguas varias veces por sus retrasos para entrenar, se siente seguro. Cada vez que le sacan, intenta, y a base de intentar, consigue hacer cosas. Valverde ha hecho su delantera con Messi, Luis Suárez y él, que gracias a su facilidad para sobreponerse a la desconfianza que creó (quizá, aislado como vive, ni la haya percibido, para su suerte) está jugando fenomenal. Coutinho es lo contrario. Evidentemente ha perdido la seguridad en sí mismo. Le pesan los 160 millones y le pesa no encontrar sitio.

Vino para ‘hacer de Iniesta’, lo que no es fácil. Podría ser un falso extremo o un interior, puestos que alternó Iniesta en su carrera. Pero el extremo se lo ha quedado Dembélé, y para la media Valverde busca ahora más energía que sutileza. Coutinho juega (o jugaba) bien y tiene un muy interesante tiro desde el borde del área, al modo de Kaká. ¿Recuerdan? Pero está desplomado, no pesa, pierde balones (17 en el campo del Levante) y amenaza con convertirse en líder de los grandes fichajes fallidos de la historia. Hoy es el Isco del Barça, sólo que Isco costó 30 millones, y él 160. Pero no debe desesperar. El fútbol es una noria que de repente gira de nuevo.