Llorente, una decisión natural

El desahogo del gol suavizó la sensación general del Madrid en Roma y estimuló una versión aceptable de los de Solari. Todo empezó con una concesión imperdonable de Fazio, pero la altura mostrada en el segundo acto aparentó otro orden. Aunque no se puede aparcar el inquietante primer tiempo, donde le volvió a acogotar la presión alta del rival (72 pérdidas, siete menos que en Ipurua) y se fragmentó en defensa, el ejercicio posterior resaltó el mejor encaje colectivo y restauró sus facultades a campo abierto (tres contraataques acabados con remate). La titularidad de Marcos Llorente acopló las piezas en las medular.

El remedio improvisado de Ceballos como sustituto de Casemiro sobrevivió al Celta, pero ante el Eibar se vio que no daba para mucho más. Marcos Llorente tiene el oficio, juega con sencillez y cubre los agujeros que van dejando sus compañeros (ocho recuperaciones). Su seriedad y firmeza reguló el balance defensivo de su equipo. Su presencia fue una decisión natural de Solari, algo que acostumbra a premiar el fútbol.

Factor corrector

Las intervenciones de Llorente neutralizaron varias acciones de peligro del Roma. En esta jugada del 5' sale al paso de Florenzi tras una pérdida de Marcelo y corta su avance.