El VAR no es un sistema perfecto
En la plantilla están enfadados por cómo se ha arbitrado al Espanyol en estos dos últimos partidos. Con otras decisiones, quizás el equipo perico estaría ahora en el grupo de cabeza.

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No hay justicia perfecta, y el VAR tampoco lo es. Lo ha comprobado el Espanyol en sus propias carnes en estas dos últimas jornadas ante el Sevilla y el Girona, partidos que ha acabado perdiendo y que la tecnología pudo actuar a su favor y no lo hizo. Pero hablar de tecnología es un eufemismo, porque al final quienes deciden son personas. Ellos marcan los criterios, deciden qué acciones analizar y cuáles intervenir o corregir. ¿Por qué no se señaló el penalti a Sergio en Sevilla? ¿Por qué no se anuló el gol de Stuani por agarrón a Hermoso? En su día, Velasco Carballo, el jefe de esta innovación, explicó que solamente el VAR intervendría en jugadas flagrantes, pero el término flagrante es tan subjetivo como la belleza de una pintura.
En la plantilla están enfadados por cómo se ha arbitrado al Espanyol en estos dos últimos partidos. Con otras decisiones, quizás el equipo perico estaría ahora en el grupo de cabeza junto a Sevilla, Barcelona y Atlético. No hay que engañarse, el VAR ayuda y hace justicia en ocasiones (gol de Granero ante el Valencia, el penalti a favor en Vitoria o incluso el 0-2 que se le anuló en aquel partido), pero es deforme y subjetivo. El fútbol, con VAR, es solo un poco más justo.



