Dodotis patrocinó este partido

Sólo un verso libre como Demebélé podía rescatar al Barcelona de la guerra de trincheras en el que se convirtió el partido, que se pareció más a la serie de partidas entre Carlsen y Caruana en Mundial de ajedrez que se disputa en Londres que al histórico partido entre estos dos equipos (¿dónde han quedado esos Atleti-Barça que acababan 5-4, o 4-3?). El Atlético marcó en el minuto 77 en su primer disparo entre los tres palos tras sacar su primer saque de esquina del partido (que alguien por favor me explique qué hacía Rafinha en la marca de Diego Costa, por favor) y el Barça marcó en el 89’ en su segundo disparo a portería. El primero fue en el 82’ en una falta muy tierna de Messi a las manos de Oblak.
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Hasta entonces, el partido lo patrocinó Dodotis. Los dos equipos se tenían tanto miedo que durante tres cuartas partes del mismo podrían haber jugado sin porteros. No hacían falta, porque no había disparos a portería. El Atlético se sentía feliz cediendo saques de esquina en contra, porque el Barça tira los córners como si tirara la basura. En cambio, los de Simeone convirtieron en gol su primer saque de esquina, donde Ter Stegen volvió a tener mantequilla en las manos.
Fue ese el momento en el que Valverde se descalzó y metió en el campo a Malcom y a Dembélé, que es algo así como Mad Murdock en el Equipo A. Cuando todo parece perdido, hay que recurrir a su anarquía. Salió el genio y la ambición que se había echado en falta durante todo el partido. El francés sigue cumpliendo el axioma: cuanto más desesperada es la situación, más decisivo es.



