Valverde no es Zidane ni Munir es Mariano
Entrenar a un equipo no es sólo tener enchufado a once, como ahora, sino a veintidós como bien hacía el francés. Siendo septiembre, ya hay varios electrocutados.
Horror del Barça en Leganés. Por el once, por la insistencia en no cerrar los partidos, por los goles encajados (ya van los mismos que en las 18 primeras jornadas del curso pasado) y por las soluciones aportadas. La debacle, segunda consecutiva tras el resbalón ante el Girona, tiene varios nombres propios. Valverde es el primero, por tirar a Vermaelen a los leones con tal de no atreverse con Miranda. Fuera de sitio, como lateral, el belga se comió el empate, forzó una amarilla con media hora por delante que le condicionó, se astilló varias veces las cadera al no poder parar regates y caños de su adversario y, como era de esperar, no pasó ni una sola vez de medio campo. Piqué es otro para el que hubo focos y para el que habrá dardos. Confirmó su arranque horribilis con un error en el 2-1 de vídeos de primera. Y Dembélé. Otra vez. Ousmane jugó a lo de siempre. Estropea más jugadas de las que mejora. Y así, o marca o desespera.
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Munir merece un comentario aparte. No porque tenga más culpa que el resto, al revés, sino porque creo que es buen jugador pero acongoja verlo en este once. Se estrenó en el Barça esta temporada. Y aunque aún es pronto para sentenciar, lo cierto es que las sensaciones que dejó en Butarque siguen siendo las mismas que las que ya regaló antes de su mili en Vitoria. Tiene grandes cualidades, se ajusta muy bien al dibujo y, sobre todo, no molesta a Messi. Tiene nivel para entrar de vez en cuando y en partidos de complemento. Sin embargo, no deja lugar a la duda: no es una amenaza para Suárez ni existe un solo aficionado culé que se plantee que puede ser titular en este equipo sin rotaciones de por medio. Él también lo sabe y así se muestra al mundo. Su cara y sus gestos, curiosamente, no tienen nada que ver con los que exponía en el Alavés. Donde había seguridad, aquí hay timidez. Donde había un “dámela aquí al pie”, ahora hay un “ahí tienen a Leo, pásenle a él”. Su partido ante el Leganés fue para olvidar. No miró a portería, siempre en fuera de juego, y acabó sustituido en la primera curva.
Su caso es parecido al de Mariano en la acera de enfrente, salvando algunas diferencias sobre todo reflejadas en el precio de uno (gratis) y el de otro (21 millones). La comparación viene más por ese camino de ida y vuelta y por ser la oposición de la cantera al poder establecido. Sin embargo, no hay encuesta que refleje el debate que ya hay en el madridismo por el Mariano de la Champions, no el de la Liga, ni hay datos que hagan darle vueltas a la cabeza a Valverde como las podría tener Lopetegui. Munir va a jugar lo justo en el Barça. Suárez salió a calentar en el minuto 49 con 0-1 en el marcador. Y eso, además de agobiar aún más al hispano-marroquí, habla a las claras de lo que hay y lo que habrá: ante la duda más insignificante, Suárez tiene mando en plaza esté más o menos fino. Puestos a comparar, entrenar a un equipo no es sólo tener enchufado a once, como ahora, sino a veintidós como bien hizo en los últimos tres años de reinado blanco en Europa Zidane. Siendo aún septiembre, ya hay varios jugadores del Barça electrocutados.




