Toni Bou, el mito humilde

"Toni es sabedor del gran campeón que es, pero siempre desde la humildad. Eso sí, quiere ganar siempre, no tiene límite", me decía Joan Cordón, el mochilero de Bou, en Italia horas después de que el de Piera sumara su 20º título de campeón del mundo. Ahora ya tiene 24 entorchados y las palabras del bastón en el que se apoya el rey histórico del trial siguen totalmente vigentes. Nadie domina su deporte en el mundo como este catalán de 31 años que tiraniza los mundiales, indoor y al aire libre, desde 2007. Mito, leyenda, rey de una especialidad en la que Bou no solo es referencia encima de las piedras sino también al aparcar su Montesa del Repsol Honda por su cercanía y sencillez. Es el ejemplo perfecto del deportista triunfador con los pies en la tierra.

Su calidad humana, que queda muy patente con el cuidado con el que trata a la gente de su entorno, entronca con la tremenda ambición que le brota en la competición y que le convierte en un rival temible por su perseverancia, un impresionante nivel de exigencia impresionante, la meticulosidad con las que trabaja y una condición física espectacular que habitualmente le hace escapar de las lesiones y le permite hacer cosas que los demás simplemente no pueden. En el trial hay determinadas cosas que solo las hace Toni Bou. Así de simple. Ya lleva 24 títulos y el límite, simplemente, lo pondrá Bou. Quizá en algún momento llegue el reconocimiento que este fenómeno del deporte merece.

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