Dónde estabas entonces
Ni el Espanyol es afortunadamente El último de la fila en este arranque de LaLiga ni sufre de momento "herido por las flechas de la incertidumbre".

"¿Dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité? Nadie es mejor que nadie, pero tú creíste vencer". Ni el Espanyol es afortunadamente El último de la fila en este arranque de LaLiga ni sufre de momento "herido por las flechas de la incertidumbre", acaso sí por la primera derrota de la era Rubi. Sin embargo, comparte el conjunto perico de esta temporada maneras de tan célebre estrofa. Incluso esta plantilla, igual o peor objetivamente que la del curso pasado, podría firmar bajo el título de la canción: Insurrección. La metamorfosis es pública y notoria, habrá que ver cuál es su techo, y disfrutar del camino.
Dónde estabas entonces, Rubi, cuando cada salida del Espanyol era un calvario, una crónica de una muerte anunciada, ya fuera por la previsible derrota o por la racanería premeditada que se imponía tras anotar un gol. No en vano, en Mendizorroza bebió el Espanyol de su propia medicina de los años anteriores, cuando el rival proponía, dominaba, llegaba e insistía, pero caía en un aislado zarpazo. Celebrar el estilo del nuevo entrenador justo después de perder (por primera vez) puede parecer absurdo, pero quizá se antoja como el momento apropiado: es ese afán del equipo por gustar y buscar siempre el gol el que no debe perderse para que esta campaña sea, cuando menos, la más divertida y entretenida en tiempo. Que de eso se trata.
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Dónde estabas entonces, Marc Roca, cuando había que apelar al fuego o buscar otras rocas en el desierto ajenos a que la solución se encontraba en casa. Dónde estabas, Darder (bueno, sí, encorsetado a una banda). Y dónde estabas, VAR, cuando tanto te necesitó, por ejemplo, Velamazán y aquel gol en Pamplona que daba billete a la Champions: cuánto hubiera cambiado el videoarbitraje la historia perica.
Ante el Alavés, dio y quitó, incluso actuó en un fuera de juego de Borja Iglesias que sigue arrojando demasiadas dudas como para que el colegiado, si el espíritu del sistema son errores flagrantes, lo rearbitrara tan a la ligera. Pero, en fin, el VAR asegura, igual que la vocación de Rubi, que esta temporada será amena. Que no necesitará pellizcarse el perico para saberse muy vivo. Y esto no ha hecho más que empezar...



