Mismas caras y otro corazón

La ilusión que ha despertado el Espanyol en estas dos primeras jornadas, por su juego y por sus resultados, no ha estado en sintonía con la que ha traído el mercado de fichajes, donde el club ha priorizado hacer caja sin, obviamente, desmontar el equipo. La plantilla mantiene recursos, cojea por un lado (la izquierda) y al final todo dependerá de la capacidad de Rubi para mantener la llama de la competitividad toda la temporada. Las miradas suben peldaños hasta llegar a Chen, que tres años después, quizás desengañado por el dispendio en vano del primer curso, mantiene una plantilla de zona media, priorizando los números.

Era muy difícil hacer cambios bruscos por tres motivos: 1. El límite salarial apenas dejaba margen para traer jugadores de mayor nivel. 2. La dirección deportiva considera que la plantilla tiene la calidad para pelear por estar entre los diez primeros. 3. Los jugadores con fichas elevadas, como Roberto, Naldo, Hernán o incluso Piatti a principio de mercado, no quieren salir. Y están, al fin y al cabo, en su derecho. La cara es la de siempre, cambia el corazón. Y ese lo pone Rubi.

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