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Mucha fiesta, cero fútbol

Alegría. Está la vida complicada y no suele dar para muchos momentos de plena felicidad. El triunfo del Atlético ante el Real Madrid en la Supercopa de Europa es uno de esos que sí colman de alegría. Coronarse como rey del continente ante el eterno rival sí merece festejos y celebraciones. Los atléticos somos así. Cantamos hasta la extenuación cuando perdemos y celebramos un gran éxito como si no hubiera mañana. El Wanda Metropolitano vivió una gran fiesta, con el ofrecimiento a la hinchada de la Copa del Mundo conquistada por los jugadores franceses del Atleti. Y al final, con el precioso espectáculo debido al título europeo. En el estadio rojiblanco hubo mucha fiesta y muy poco fútbol. Y el que hubo quizá lo puso el Rayo, valiente a la hora de jugar el balón, aunque temeroso a la hora de darle el golpe mortal a su rival. Entre tanta fiesta, alegría, gritos de campeones, campeones y demás, al Atleti se le olvidó jugar a la pelota. Con el 0-0 metió una marcha más y eso le valió. Eso y el balón parado. Griezmann, ya campeón del mundo, volvió a ser el más listo de todos y estuvo en el sitio donde tenía que estar. Total, que el francés es el primer goleador del campeonato en el feudo rojiblanco y estrena su cuenta anotadora. Estando muy por debajo de su nivel sigue siendo decisivo.

Sin ideas. Partidos así ya nos ha acostumbrado el Atlético, pero parece que con la gran plantilla que tiene Simeone a su disposición, la afición se merece algo más. Y no sufrir tanto, tantísimo como en los últimos minutos. El susto se pasó con el espectáculo audiovisual que hubo al término del choque. Por eso sí valió la pena ir al estadio. Por lo anterior, no. El equipo rayista arrinconó al Atleti en su campo y entonces se llegó incluso a escuchar algún silbido. Quizá lo mejor es que pasen los días y el equipo se centre ya en el campeonato, que el equipo se ponga la pilas y entienda que nadie le va a regalar nada. El Atleti volvió a agarrase a esa solidez defensiva y a la parada de turno de Oblak. Muy poca cosa para unos supercampeones europeos que sí disfrutaron ofreciendo el título a su hinchada.

Buena imagen. Me gusta el Rayo, me gusta esa forma de pelear y de no darse por vencido aunque tenga que hacerlo en inferioridad de condiciones. El equipo de Míchel buscó ser protagonista en la fiesta rojiblanca y mostró muy buena imagen. Fue su primera visita al Wanda Metropolitano y sus seguidores pueden estar orgullosos de lo mostrado, aunque al final se fueran de vacío. El Rayo sabe que tendrá que sufrir, pero el camino es ése, ser fiel a las propias señas de identidad y darlo todo en cada partido.

Sufrimiento. Sin hacer nada del otro mundo, el Atlético se llevó el triunfo y tres puntos importantes. El conjunto de Simeone sigue su buena racha ante equipos madrileños: sólo ha perdido un encuentro de los últimos 29 choques de LaLiga ante conjuntos madrileños (20 victorias y empates). Al Atleti se le da bien jugar ante los equipos de la Comunidad madrileña y aunque el Rayo peleó, al final tuvo que claudicar.

Culebrón. El Atlético tendrá que atender ahora al culebrón Filipe Luis, cuyas posturas están claras. Se quiere ir y el club rojblanco sacar la cantidad de dinero que entiende que vale el lateral izquierdo. Nada nuevo. En los próximos días se tiene que llegar a una solución. Si finalmente se queda, que luche por un puesto. Si se va, que le vaya muy bien a uno de los pocos jugadores que no ha tenido competencia de verdad hasta la llegada de Lucas. Ni siquera Filipe Luis puede enturbiar el buen momento que atraviesa este Atlético.

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