Cuando querer no es poder

Ziganda, adiós elegante. Catorce años en el Athletic: siete como jugador, siete como entrenador. José Ángel Ziganda demostró gran elegancia en su adiós, le quedan dos partidos. Asumió la culpa sin paliativos, sin peros. El futbol es tan maravilloso como canalla. Se mete todo en una misma lavadora y todo se mezcla. Ziganda jugador conectó de lleno con la grada, muy pronto. Con Valverde como compañero de ataque y Guerrero en la mediapunta puso más de una vez La Catedral en pie. Pocos momentos tan emocionantes como el gol de UEFA al Newcastle para la clasificación. Eran otros tiempos. Se cantaba el “Cuco, Cuco”. Como entrenador esperó su oportunidad en Lezama. Su trabajo en el filial fue bueno. Se sabía que con el adiós de Valverde le llegaba el turno. Fue contestado de inicio, uno no sabe por qué. Todo salió mal, la lesión de Muniain, la salud de Yeray, el caso Kepa y el Madrid, eliminación contra el Formentera en Copa, mal juego y muy poco nivel...Los padres le cantaron “Cuco, Cuco”, los hijos “Cuco vete ya”. En tu casa de siempre. Debe ser doloroso. Ha querido, no ha podido. El Nuevo San Mamés le brindará en la última jornada el cariño que la vieja Catedral siempre le mostró.

Caparrós, bien necesario. Se ve que el Sevilla y Joaquín coinciden. No será el entrenador del año que viene. Quizá deba ser así, quizá lo mejor sea tener en casa un ‘apagafuegos’ de urgencia cada vez que la cosa se tuerza. Una inyección de sevillismo en tiempos de crisis. Han sido impagables estos dos primeros partidos. Canta con la afición, corre la banda como si estuviera calentando, machaca el chicle, se descamisa, grita, abronca, se queda afónico...Es una vuelta al entrenador noventero. Veremos qué pasa si gana los cuatro partidos, de momento son dos victorias. De lo que sí estoy convencido es de que el sevillismo votaría sí a que Caparros fuera el entrenador dos veces al año, los dos partidos contra el Betis. Como hoy. Suerte a los dos y salud en la grada.

El Rayo, rumbo a Primera. El interés en Primera está en quién será séptimo. Que dicho sea de paso, puede ser más una condena que premio. Tres previas pueden acabar condicionando tu final de curso. En Segunda sí hay tela por cortar. El Rayo tiene el ascenso en su mano. Juega de maravilla, tiene un líder tranquilo, mece la cuna sin estridencias, es su entrenador: Michel. Tiene mucha más personalidad de lo que parece, la utiliza en la caseta, donde vale. En el campo hay jugadores con madera de Primera. Fran Beltrán maneja el equipo con 18 años. Unai López es un mediapunta que ayuda en la creación y tiene último pase. Cómo no De Tomás, 23 goles y el sueño de poder hacer la pretemporada con el Madrid. El carácter de Trejo, la profundidad de Alex Moreno o las diabluras de Embarba. El Rayito volverá y con números que pueden ser de récord.