ALBERTO MARTÍNEZ

Un plan para los que ascienden

Que el Espanyol es una fábrica de talento y de jugadores de Primera es una realidad. El camino de los canteranos lo debe marcar el club y no el técnico de turno.

Alberto Martínez
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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Que el Espanyol es una fábrica de talento y de jugadores de Primera es una realidad. Solo basta ver las distintas plantillas de LaLiga, con futbolistas criados en Sant Adrià como Gerard, David López, Pau, Amat, Darder, Aarón, Tello, Maffeo, Saborit, Rubén Duarte... Durante la última década, muchos de ellos han tenido que emigrar por las necesidades económicas (como David o Amat), pero a otros se les descartó o no se les supo atar en su momento (Darder, Gerard, Maffeo o ahora Pau). Uno de los eslabones perdidos de las canteras es el paso del filial al primer equipo, el peldaño más gigantesco, pero el que requiere quizás de una mejor planificación para no desperdiciar lo formado.

Hay jugadores que tardan en explotar, otros que necesitan otros contextos para crecer y algunos que notan más la presión en casa que fuera. ¿Son Melendo, Roca o Navarro jugadores para el Espanyol? ¿Les ha valido este año para consolidarse y mejorar? ¿Hay que venderlos? Se debería contar con una política general para todos ellos, en la que la prioridad sea que acaben su etapa evolutiva como jugadores y que el club asegure ingresos. Ya sea en el Espanyol si tienen minutos (el caso de Aarón) y con una cesión o venta con condiciones. El camino de los canteranos lo debe marcar el club y no el técnico de turno.

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