Un peligro público para el Zaragoza
Figueroa Vázquez es sin exageración de ningún tipo uno de los árbitros que más perjuicio le han ocasionado al Real Zaragoza en toda su historia.

Figueroa Vázquez es sin exageración de ningún tipo uno de los árbitros que más perjuicio le han ocasionado al Real Zaragoza en toda su historia. A la altura de Segrelles, Urío Velázquez, Pérez Burrull o Teixeira Vitienes, y con una calamitosa hoja de servicios que tuvo su momento más escandaloso hace sólo seis meses, con ocasión del partido frente al Nástic en La Romareda. Aquella tarde se le amontonó tanto el descaro que el club aragonés, por medio de su presidente representativo Cristian Lapetra, le pidió en un escrito a Sánchez Arminio que nunca más le dirigiera un partido al Zaragoza.
Pero ya sabemos cómo se las gasta el presidente del Comité Técnico de Árbitros, cuya inoportunidad es casi legendaria. Y a Sánchez Arminio no se le ha ocurrido nada mejor que designar para el Rayo-Real Zaragoza, el partido de la jornada en Segunda, a Figueroa Vázquez, tristemente famoso por sus habituales amenazas a los jugadores del Zaragoza: “¡Ya sabéis cómo me las gasto!”. La indignación en el club aragonés es mayúscula, tanta como el temor a un nuevo atropello en Vallecas. Quizá suene a rancio, pero uno echa en falta aquellas recusaciones que tantos problemas evitaban de antemano.



